cordoba, la
ciudad califal del siglo XXI
por: Miguel Ángel Soria
córdoba, que
descansa en las faldas de Sierra Morena refrescada por el
Guadalquivir, es una villa llana y apacible en la que sus
gentes se toman la vida con filosofía; no en vano en ella
nacieron el estoico Séneca, el musulmán Averroes y el judío
Maimónides, y esto se deja sentir en el espíritu de la
villa, que mantiene viva la llama de su rico pasado.
es una ciudad
de grandes avenidas, zonas verdes amplias y espaciosas
plazas que convive con un casco antiguo -el segundo más
grande de Europa- que nos recuerda que hubo un tiempo en el
que desde aquí se gobernaba la casi totalidad de la
península ibérica. Mientras Europa se sumergía en la
oscuridad, en Córdoba afloraba la luz de las letras y las
ciencias.
su caso
histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la
UNESCO en 1984 y en la actualidad es un referente cultural
del sur del continente europeo y una de las ciudades más
bellas conservadas y de mayor calidad de vida de España.
para llegar
hasta ella podemos utilizar el tren o el autobús. Ambas
estaciones se encuentran en la Glorieta de las Tres
culturas, muy céntrica; están adaptadas y son accesibles
para personas con movilidad reducida. La ciudad dispone
también de aeropuerto.
si llegamos a
Córdoba en coche, es una ciudad muy bien comunicada con el
resto de Andalucía y España. Además, no tendremos problemas
para aparcar. A los dos aparcamientos accesibles añadimos un
sinfín de plazas reservadas en la vía pública; las
encontraremos en casi todas las calles y en Córdoba el resto
de los conductores las respetan.
si deseamos
disfrutar plena-mente de esta ciudad, habremos de quedarnos
en ella unos días. Para ello contamos con una decena de
hoteles de tres y cuatro estrellas con habitaciones
adaptadas. Algunos de estos establecimientos tienen un
verdadero encanto y están estructurados en torno al típico
patio cordobés, donde nos sentiremos integrados al cien por
cien en el alma de Córdoba.
dentro de la
riqueza artístico-cultural que nos ofrece la capital
cordobesa cabe destacar el edificio más importante, todo un
símbolo: La Mezquita Aljama Catedral de Córdoba, que, junto
al magnífico y recientemente restaurado Puente Romano, forma
la más bella estampa de la villa. La Mezquita se puede
visitar en su totalidad; es uno de los pocos monumentos de
la ciudad que no tienen barreras arquitectónicas. En el lado
opuesto se encuentra el conjunto arqueológico de Madinat
AlZahra, con unos recorridos impracticables.
en las
inmediaciones de la Mezquita se emplaza la antigua Judería,
formada por multitud de irregula-res calles de adoquines,
como la Calleja de las Flores o la del Pañuelo, en las
cuales pueden visitarse la Sinagoga y la Casa de Sefarad.
Este barrio es de difícil tránsito en silla de ruedas:
suelos empedrados, inexistencia de acerados, estrechez y un
sinfín de inconvenientes.
Córdoba es, también, una ciudad con un buen número de museos
de diversa índole, en su mayoría accesibles, aunque muchos
se hallan en proceso de reforma para solventar estas
deficiencias.

por otra parte,
existen en la gastronomía cordobesa signos de in-fluencia
musulmana, como el uso de las especias (orégano,
hierbabuena, estragón, etc.) o la utilización de alimentos
introducidos por los árabes (el arroz, la espinaca o la
naranja amarga). Platos típicos son el rabo de toro, el
salmorejo, el flamenquín, el perol, las manos de cerdo a la
cordobesa, el pastel cordobés y las tapas, acompañadas con
algunos de los magníficos vinos de la provincia, como el
vino fino y blanco de Montilla-Moriles y el vino dulce Pedro
Ximénez. Todo ello podremos degustarlo en diversos
restaurantes, mesones y tabernas diseminados por el casco
urbano; los mayores inconvenientes de accesibilidad los
encontraremos en el ya mencionado Barrio de la Judería,
donde curiosamente existen establecimientos plenamente
adaptados en un entorno en el que la movilidad es
complicada.
en cuanto a las
zonas de ocio, están bien comunicadas. Existen varios
centros comerciales accesibles; un par de cines disponen,
incluso, de zonas para personas con movilidad reducida; y
hay un jardín botánico y un zoológico donde poder disfrutar
y aprender sin preocuparnos por las barreras
arquitectónicas.
Córdoba, en el
siglo XXI, es una ciudad que mira al futuro desde la
perspectiva que le ofrecen sus raíces. Hoy por hoy tiene un
buen grado de accesibilidad y adaptabilidad, aunque, qué
duda cabe, todavía quedan batallas por librar y ganar, pero
una de las más importantes ya está vencida: la
concienciación de sus ciudadanos ante el problema de
integración que sufren las personas con discapacidad a la
hora de hacer turismo.