jaén, plateada
por: Miguel A. Soria
nos encontramos
en Jaén ante un paraíso interior con grandes rincones por
descubrir, pero en esta ocasión centraremos nuestra mirada
en dos de sus principales focos turísticos: Jaén capital y
el conjunto histórico-artístico formado por Úbeda y Baeza.
la ciudad de
Jaén está bien comunicada por carretera, pero, si preferimos
utilizar el transporte público, habría que optar por el
tren, ya que dispone de una estación de Renfe adaptada y
accesible para personas con movilidad reducida; no es el
caso de su estación de autobuses, ubicada en el centro de la
ciudad, que pide a gritos una remodelación urgente dada su
antigüedad y lo incómodo, a la vez que inaccesible, de sus
instalaciones.
Jaén se alza al
pie del Cerro de Santa Catalina. Calles empinadas y de
pronunciadas pendientes definen su urbanismo, que se
ensancha hacia las zonas más llanas y amplias de los nuevos
barrios y bulevares. En ellos podemos encontrar diversidad
de establecimientos que suelen ser estar bien adaptados y,
por tanto, suelen ser accesibles. El problema reside en la
zona vieja, con estrechas aceras y multitud de obstáculos,
donde un paseo para visitar algunos monumentos o museos se
convierte en una aventura para una persona que transita en
silla de ruedas. Prácticamente sólo se puede visitar de
forma adecuada la Catedral, declarada Conjunto
Histórico-Cultural (renacentista, aunque con elementos
barrocos en portadas y fachadas), y la Iglesia de San Il-defonso,
la más grande y sobresaliente de la ciudad, tras la
Catedral, relativamente cercana al edificio catedralicio, y
construida en estilo gótico en los siglos XIV y XV con tres
fachadas (una gótica, otra renacentista y la última,
impresionante, neoclásica).
en cuanto al
alojamiento, es una ciudad con no demasiadas plazas
hosteleras y las personas con discapacidad sólo encontrarán
un par de hoteles que tengan habitaciones adaptadas para
ellos, aunque esto no ha de ser un freno para decidirse a
visitar esta ciudad, pues lo poco accesible y adaptado que
encontrarán es de gran calidad.
en Jaén está
muy arraigada la cultura del tapeo. Hay multitud de bares,
aunque muy pocos cubren nuestras expectativas; suelen ser
pequeños y difícilmente adaptables. Su mayor atractivo
radica en que junto a la caña de cerveza o la copa de vino
sirven una tapa incluida en el precio, tradición del sector
de la provincia de Jaén. Además, hay numerosos restaurantes
en los que degustar las variadas especialidades
gastronómicas provinciales y andaluzas en las que su
magnífico aceite de oliva es parte fundamental. Casi todos
los que recomendamos se encuentran en la zona del bulevar y
allí tenemos dónde elegir, desde la cocina tradicional de la
tierra hasta la cocina internacional de varios países
(mexicanos, argentinos, japoneses, etc.).
en el centro de
la provincia de Jaén, situadas en la Comarca de la Loma y
rodeadas por un mar de olivos plateados, descubriremos dos
pequeñas joyas aparentemente ancladas en el fondo de la
historia y en las que subyace un considerable dinamismo
cultural y económico. Su turismo es puramente cultural y
gastronómico. Nos referimos a las ciudades de Úbeda y Baeza,
declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO
el 3 de julio de 2003 debido a la conservación de sus
interesantes y numerosos edificios renacentistas, así como a
su singular entorno urbanístico.
pero en los
siglos de la Edad Moderna no se era muy consciente de las
dificultades que soportaban las personas con discapacidad, y
aún hoy parece que falta un largo camino por recorrer en el
ámbito de la accesibilidad por estas tierras.
ambas ciudades
disponen de estaciones de autobús bien adaptadas y
céntricas. Si llegamos hasta aquí en nuestro propio
vehículo, en Úbeda hay un aparcamiento en el centro de la
ciu-dad con plazas reservadas; en Baeza lo tendremos más
difícil para aparcar, ya que su único aparcamiento no
dispone de plazas adaptadas, pese a que se halla en un
notable edificio público, el antiguo Cuartel de Sementales,
y por las calles también será difícil encontrar plazas
reservadas (existen muy pocas).
la hora
de hospedarnos tendremos dos opciones: una serie de hoteles
de nueva construcción, completamente accesibles y adaptados,
y unos hoteles enclavados en edificios y palacios
renacentistas restaurados, con pocas habitaciones y de gran
encanto, y con un grado de adaptabilidad satisfactorio
teniendo en cuenta que se trata de edificios difícilmente
adaptables.
descubrir los
encantos de estas ciudades será complicado para alguien que
las visite en silla de ruedas, ya que los monumentos se
encuentran diseminados por sus callejas adoquinadas y
angostas, en muchos casos sin acerado. Aun así, y frente a
las dificultades, no podemos dejar de recomendar en Baeza la
visita a su Catedral, al Palacio de Jabalquinto y a la Plaza
del Pópulo; en cuanto a Úbeda, son imprescindibles el
Hospital de Santiago y la Sacra Capilla del Salvador, obras
del genio creador de Vandelvira. De todos modos, la belleza
de estas ciudades no reside en ninguno de sus monumentos en
particular, a pesar de que algunos de ellos sean esenciales
para el Renacimiento andaluz, sino en su conjunto; el
encanto que desprenden reside en pasear, descubrir y
sorprenderse, y esto es harto difícil si has de hacerlo
sobre ruedas.
la cocina de la
zona es básicamente mediterránea, con abundancia de
legumbres, cereales, carne de caza, el aceite de oliva
(principal producto agrícola de la comarca) y, por supuesto,
la aceituna (de mesa, de verdeo, negra o la variedad de
cornezuelo). Podemos destacar algunos productos, como las
migas, la perdiz en escabeche, los postres del hornazo o los papajotes. Sobresalen también los productos de la matanza
(chorizos en aceite, lomo en adobo, lomo de orza, morcilla,
etc.). Están proliferando por ambas ciudades los
restaurantes, que se especializan en rescatar las recetas
del saber popular. Con todo, la gastronomía de la zona no
deja de lado las últimas tendencias cu-linarias;
restauradores de la cocina más innovadora también tienen
cabida en estas ciudades históricas y ponen de manifiesto
que donde hubo una gloriosa tradición gastronómica resulta
factible apostar por la innovación en el tratamiento de los
productos de la tierra.
queda de
manifiesto que estamos en una provincia que aún ha de
experimentar notables avances en materia de accesibilidad.
Sólo espero que el trabajo que hemos venido realizando en
estos meses haya servido, al menos, para concienciar al
sector turístico de la zona sobre las limitaciones ante las
que nos encontramos, para que poco a poco salven las
barreras tanto físicas como psíquicas para que TODOS podamos
disfrutar de los encantos que nos ofrecen Jaén, Úbeda y
Baeza.