devotee y wannabe:
el nuevo tabú sexual
sexualidad,
parafílias y discapacidad
Se conoce con el
término de devotee a aquella persona que disfruta y siente placer
relacionándose sexual o indirectamente con personas con discapacidad
física. La discapacidad o la amputación son objetos de su deseo y
muchas veces su obsesión. Para el wannabe la fuente de placer se
encuentra en el deseo de llegar a ser discapacitado, al punto de
simular serlo, y en casos extremos, de autolesionarse.
A pesar de estar
documentados y estudiados hace más de un siglo, los fenómenos
wannabe y devotee, llegaron recientemente a la sociedad abriendo
interrogantes y estrechando las fronteras entre una libre y
conciente elección sexual y una forma de parafilia o trastorno
psico-sexual.
Para aquellos que
se sienten identificados con estas elecciones, encuentran en ellas
una expresión más, de la variada sexualidad humana.
Si bien estas
conductas están documentadas y estigmatizadas hace más de un siglo
(1882), la abierta manifestación de sus practicantes y la
divulgación detallada y específica de estas prácticas es algo muy
reciente que pone en jaque a los especialistas y se opone al culto
de la imagen perfecta, impuesto y aceptado por la sociedad actual.
La proliferación y
concurrencia activa a través de Internet, en foros, portales y
grupos de intercambio relacionados con los fenómenos devotee,
pretender y wannabe (DPW), están convirtiéndose en un suceso que
mueve al análisis de profesionales e investigadores vinculados a la
sexualidad y a la discapacidad.
Luego
de tantos años de estudio no existe aún una clara comprensión del
origen de estas atracciones, de los deseos y de los comportamientos
de los devotees, de los pretenders y de los wannabes (DPW). Existen
distintas miradas y las definiciones se reformulan continuamente. El
gran desafío es, sin dudas, trascender el concepto de parafilia y
alcanzar una definición sensible que contemple todos los grados y
alternativas que ofrecen estas prácticas.
Según los propios
foros y los comentarios de los pocos especialistas vinculados al
tema, los devotos (devotees) son personas sin discapacidad ni
lesiones que se ven sexualmente atraídos por personas con
discapacidad, lesiones importantes o amputaciones; la discapacidad o
la amputación son para los devotos objetos de deseo, seducción y
consecuente placer.
Los pretenders (en inglés: simulador) son
personas sin discapacidad que actúan como si portaran algún tipo de
lesión o discapacidad usando, por ejemplo, dispositivos ortopédicos,
muletas, yesos, o sillas de ruedas. Y los wannabes conforman un
universo propio, y quizás el más extremo, ya que realmente desean
llegar a ser lisiados, a veces yendo a zonas ilimitadas al punto de
amputarse un miembro y otras autolesiones.
Si nos dejáramos
guiar por ciertas interpretaciones de la psicología o el
psicoanálisis sólo estaríamos hablando de perversiones o
desviaciones. Para profundizar y desestigmatizar estas elecciones
debemos acceder de la mano de la sexología y el concepto de
parafilia que trasciende por completo una mera denominación
diagnóstica.
La etimología de la palabra parafilia alude a un amor paralelo a la
forma convencional. Para la sociedad en su mayoría, el sexo
convencional tiene las características de heterosexual, coital, con
finalidad procreativa y bajo determinadas posturas y hábitos. Para
la sexología es necesario evitar estas convenciones y no
estigmatizar imponiendo sobre temas tan controvertidos como la
sexualidad humana una marca discriminatoria.
Según la Dra.
Isabel Boschi, sexóloga: “El empleo del término ‘parafilias’ para
reemplazar el concepto de ‘perversiones’ es un hallazgo de la
sexología del siglo XX. No se trata meramente de una nueva
denominación diagnóstica.
Presupone un enfoque humanístico
científico que integra desde los descubrimientos del funcionamiento
cerebral, según quiere la neurociencia, hasta las maniobras
sistémicas de los terapeutas que tratamos la conducta sexual humana.
Conocer las variantes del erotismo en sus diversas formas de
estimulación y su expresión comportamental acrecienta el
conocimiento de la sexualidad llamada ‘normal’ ”.
Los términos
precisos que esgrimen diversas corrientes dentro de la sexología
para hablar de devotos y wannabes es el de “apotemnofilia”, donde el
deseo o excitación sexo-erótica depende de tener (o desear tener) un
miembro amputado y donde el apotemnófilo puede obsesionarse con
autoinflingirse una amputación o conseguir una en el hospital. Y con
el de acrotomofilia, a aquellos devotos de las personas que sufren
amputaciones o discapacidad sin llegar a pretender serlo o
lesionarse.
En 1983, el
especialista Dixon, de Estados Unidos, publicó resultados del primer
examen realizado a un grupo de acrotomófilos, todos hombres,
clientes de Ampix, una compañía que proporcionaba relatos e
historietas sobre amputados. Los 195 acrotomófilos eran estudiantes
universitarios, profesionales y caucásicos; el 75% mantenía el
interés en personas amputadas desde los 15 años. Y, aunque el 55% de
los consultados se habían relacionado con amputados, sólo el 40%
habían tenido relaciones sexuales y sólo el 5% se habían casado.
Uno de los datos
más significativos aseguraba que el 53% de los consultados habían
fingido alguna vez ser amputados o una discapacidad física: el 11%
lo había hecho en público y el 71% fantaseó alguna vez sobre ser
amputado, indicando que la mayoría de devotos eran también
pretendientes y wannabes.
En un estudio
reciente realizado por Nattress sobre 50 acrotomófilos, se
repitieron ciertos patrones. Una vez más los entrevistados eran
personas con estudios universitarios, profesionales, varones blancos
y el 96% descubrió su interés por personas amputadas en su
adolescencia. Pero en este caso, el 41% se habían casado o convivido
con una pareja amputada, más del 43% habían fingido ser amputados y
el 22% había deseado convertirse en tal.
En la prueba
psicométrica, los 50 acrotomófilos denotaron un alto promedio de
autoestima y pensamiento intuitivo, pero porcentajes bajos en
interés social, estabilidad emocional y relaciones interpersonales.
matices y
diferencias
Dentro de la
“cultura” devotee nos encontramos con una amplia diversidad de
relaciones y de formas de llevar adelante esta atracción especial
hacia las personas con discapacidad.
En los propios
foros y portales de internet, donde los devotos han encontrado un
lugar de encuentro y refugio respecto a la mirada condenatoria
social, podemos hallar desde espacios de amistad y búsqueda de
relaciones formales, literatura devotee, merchandising, hasta sitios
de pornografía sobre personas con discapacidad o espacios donde
personas con discapacidad ofrecen servicios sexuales.
Aquí es donde se
abre otro punto de debate: ¿Es censurable el sentimiento de devoción
que expresan los devotos que se ven movidos afectivamente hacia las
personas con discapacidad o minusvalía? ¿Podemos ubicar en el mismo
plano psíquico y emocional a una persona con predilección estética o
afectiva por las personas que no entran en la norma de lo bello
respecto de aquellos que sólo buscan obtener un placer “fetichista”
a partir de tomar contacto con una persona mutilada o discapacitada,
centrándose únicamente en el muñón o la silla de ruedas como objeto
de deseo y dejando detrás a la persona como totalidad?
Junto con este
interrogante llegan otros que también involucran a las personas con
discapacidad. Es habitual encontrar en los foros personas con
discapacidad que aún sabiendo que sólo son tomadas parcialmente,
acceden de igual manera a relacionarse con devotees extremos, ya que
al sufrir discapacidades severas o al tener su autoestima baja, ven
en los devotees una oportunidad de obtener una relación que les
permita experimentar el placer sexual y el acompañamiento que el
común de las personas no puede brindarles. ¿Realmente podemos
sancionar esta necesidad o este acuerdo?
Si embargo para
Nattress, la mayoría de los devotos presentan “tendencias
problemáticas del comportamiento”.
Tales tendencias se han
convertido en una preocupación de muchas personas con discapacidad
que han comenzado una relación formal con ellos. Puesto que muchos
devotos demostrarían comportamientos problemáticos que se
manifiestan a corto plazo en actitudes tales como compilar nombres,
direcciones y números de teléfono de personas lisiadas de manera
compulsiva, en realizar llamadas telefónicas obsesivas e intrusas,
lo mismo con cartas y e-mails, en colaborar con organizaciones de
discapacidad sólo para estar en contacto o al acecho, para mirar,
para tomar fotografías en forma secreta y para hablar y entrar en
contacto físico con otras personas lisiadas.
En los estudios de Nattress el 85% de los encuestados convino con la declaración: “si
veo un mujer amputada en un shopping la seguiré”; y 57% asintió con
la afirmación: “si veo una mujer amputada en un negocio seguro
intentaré hablar con ella”.
más allá de la
discapacidad
En una sociedad
que recién comienza a vencer prejuicios y a ampliar su mirada
respecto a la vida sexual de las personas con discapacidad, hablar
de devotee o wannabe es sin dudas un proceso espinoso. Proceso que
también divide aguas entre profesionales de la salud, la psicología
y la sexualidad. “Solemos emplear criterios estadísticos o
ideológicos para clasificar las formas del deseo, la excitación y el
orgasmo humano”. Havelock Ellis, el eminente médico inglés, se
refiere a las alternativas o variantes sexuales cuando expresa:
‘Todo el mundo no es como usted, ni como sus amigos y vecinos.
Incluso sus amigos y vecinos puede que no sean tan semejantes a
usted como usted supone’. Comprender las parafilias implica saber
hasta dónde los hechos del desarrollo del sexo y sus emociones
pueden ser uniformes y constantes”, analiza la Dra. Isabel Boschi.
Pero si podemos
dejar en claro, más allá de abrir un espacio de interrogantes, que
lo más importante es que cualquier práctica donde se parcialice a la
persona y no se la tome en su totalidad, reviste una problemática
concreta. Como del mismo modo, las personas con discapacidad no
deben permitir que se las reduzca cuando en realidad son mucho más
que la discapacidad que portan.
De todos modos la
llegada de estos temas a los medios, y por ende a la sociedad, ayuda
a romper barreras en el anquilosado ideario social, permitiendo
debatir sobre una gran deuda acarreada contra las personas con
discapacidad: el derecho al placer y el reconocimiento y desarrollo
de una sexualidad plena.
Fuentes:
Asociación Argentina de Psiquiatras, Lic. Paulina Martínez, Amputee
online.
La mirada
profesional
“los devotees
viven en profunda soledad y sufrimiento”
¿Podemos
establecer cuál es la frontera que separa al devotee de alguien que
la psicología llamaba, y en muchos casos sigue llamando, “perverso”?
Lic. María Elena
Villa Abrille*: El primer punto es distinguir, diferenciar los
distintos tipos de devotee. El devotee común siente una atracción
sexual muy fuerte hacia las personas con discapacidad. Por otro lado
encontramos al “admirador”, que no siente ese deseo sexual sino que
admira cómo las personas con discapacidad llevan adelante sus vidas.
Este tipo de devotees suelen encontrarse trabajando en forma cercana
a las personas con discapacidad. También es importante señalar que
existen un 20% más de devotees varones que mujeres. Es muy común que
los devotees, si bien suelen tener un buen nivel socioeconómico y
cultural, vivan en profunda soledad y sufrimiento porque viven sus
sentimientos como vergonzantes.
Existe un grupo de devotees que
puede ser considerado desde lo psicológico como parafilia, como
también tenemos otros grupos de personas que de muy chicos sienten
atracción por las personas con discapacidad, pero su manera de
relacionarse con ellas es global, no fijada en la lesión y pueden
llegar a tener relaciones estables.
¿Qué
características reúnen los devotees que tienen una actitud
parafílica?
M.E.B.A: Por lo
general son personas que sienten esta atracción desde los 3 a 6 años
y que ha dejado una marca. Quienes actúan realmente desde una
actitud parafílica, tienden a merodear a la persona discapacitada y
su gran deseo compulsivo es tener una relación sexual con dichas
personas. El varón suele elegir a la mujer con amputación de una
pierna, y la mujer prefiere a hombres en silla de ruedas. El devotee
parafílico no se fija en la otra persona ni en el daño que le puede
hacer, por lo tanto tiende al engaño o a establecer una relación de
poder, conflictiva y problemática.
¿Y los devotees
no parafílicos?
M.E.B.A: En este
caso estamos hablando de un respeto y de una aceptación mutua. Esta
persona podría estar encuadrada dentro de las denominadas pseudo
parafilias, que siempre y cuando no dañen al otro, que planteen
relaciones de común acuerdo, no son patológicas.
Lo novedoso, es que
más allá de la condena social, en los foros de internet, las
personas con discapacidad piden compañía devotee para relación
estable o no, cada vez mayor frecuencia. Si a estas personas la
sociedad actual no les da su lugar en la búsqueda de la imagen
perfecta, la armonía, la belleza, menos cabida tendrán en la
expresión sexual. Esto me lleva a pensar ¿qué de malo hay en que una
persona tetrapléjica pueda tener una relación sexual sin compromiso
con un devotee?
Lo positivo del
surgimiento a lo social de estas temáticas resulta de gran ayuda:
por un lado a los devotees no parafílicos, para perder el
sentimiento de culpa y soledad; a las personas con discapacidad a
estar más atentas hacia aquellos que se acerquen a través de una
actitud obsesiva y que pueda resultar dañina.
* María Elena
Villa Abrille es psicóloga y sexóloga clínica acreditada por la SASH
(Sociedad Argentina de Sexualidad Humana). El día 18 de agosto
brindó una conferencia titulada “Fenómenos ‘Devotee y Wannabe’:
elecciones sexuales con personas con discapacidad (¿parafilias o
simplemente preferencias sexuales?)”, en el Ateneo Científico de la
SASH. E-mail: villaabrille@fibertel.com.ar
gentileza:
www.discapacitados.org.ar