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Consideraciones Biomecánicas
en la silla de
ruedas manual
Indice:
Factores
que afectan a la movilidad - rozamiento
Factores
que afectan a la propulsión
La
postura en la silla de ruedas
Tipos
de componentes de una silla de ruedas
Medidas
necesarias para la correcta prescripción de la silla de ruedas
Factores que afectan
a la movilidad - rozamiento
Una
silla de ruedas debe tener como objetivo permitir al usuario la máxima
funcionalidad, comodidad y movilidad. Para cumplir con este objetivo, la silla
debe estar pensada para ajustarse a la persona, no es la persona la que debe
amoldarse a su silla. Si se escoge una silla de ruedas no apropiada, puede
resultar incomoda o por ejemplo tener un asiento en el que el usuario resbale
hacia delante o se incline hacia un lado. El resultado será que la energía del
usuario se malgastará de manera innecesaria debido al esfuerzo continuado por
modificar su postura.
Una silla de
ruedas inapropiada puede incluso provocar una discapacidad extra.
A menudo se
considera que lo que más afecta a la maniobrabilidad de la silla son su peso y
el material con el que esté hecha su estructura. Sin embargo, hay factores más
importantes como el asiento y la postura que de él se derive, la distancia entre
ejes de las ruedas, la posición y el tamaño de las ruedas, incluso la forma en
que la silla ha sido ajustada o montada, que pueden influir decisivamente en la
funcionalidad y movilidad del usuario.
Empezamos
analizando los factores que afectan a la
movilidad - rozamiento:
Cuanto mayor
sea el rozamiento, la resistencia a rodar de la silla será superior , y por lo
tanto el usuario requerirá mayor energía para su propulsión.
En esta
sección analizaremos como afectan a la facilidad para rodar los siguientes
factores:
 La
distribución del peso entre las ruedas delantera y traseras:
Mayor peso sobre
las ruedas delanteras provocan mayor rozamiento, pero al mismo tiempo hace que
la silla sea más estable. Una silla de ruedas Standard tiene una distribución
del peso de 50/50%, mientras que una silla ligera ajustable (según el ajuste)
tiene una distribución del peso de 80% en la rueda trasera y 20% en la delantera
(aproximadamente). Esto hace que ruede mejor que una Standard pero que sea menos
estable.
 El terreno
sobre el que la silla va a ser utilizada:
El terreno blando produce un mayor
rozamiento y por lo tanto exige mayor esfuerzo para propulsar la silla. El
rozamiento es menor en terrenos o superficies duras.
 Tamaño y
composición de las ruedas:
Las ruedas
neumáticas resultan más cómodas al amortiguar mejor, pero oponen una mayor
resistencia a rodar por ser más blandas. La resistencia es inferior en ruedas
con cubiertas macizas por ser más duras. Las ruedas pequeñas tienen menor
rozamiento por tener menos superficie de contacto con el suelo, pero esto mismo
hace que presenten peor agarre. Ruedas más grandes tienen mejor agarre por tener
una superficie de contacto mayor pero también produce un rozamiento superior.
 Tamaño de
las ruedas delanteras:
Las ruedas
grandes son más recomendables para exteriores, y suelos accidentados. Las ruedas
pequeñas son mejores para su uso en interiores y para la práctica de deportes
por su mayor rapidez de giro en superficies lisas y duras. Sin embargo el tamaño
adecuado, está determinado por la combinación entre la superficie sobre la cual
será utilizada y la distribución del peso en la silla. Por eso, una rueda
pequeña en una silla con una distribución del peso 50/50% daría un elevado
rozamiento.
 Centro de
gravedad de la silla:
Al mover el
centro de gravedad hacia atrás y hacia arriba se aumenta el peso sobre las
ruedas traseras y hace que la silla sea más fácil de manejar pero más inestable.
Si se desplaza el centro de gravedad hacia abajo y hacia delante, la silla gana
en estabilidad pero es más difícil de manejar. (Normalmente se puede llegar a un
compromiso según las necesidades del usuario. Puede ser necesario introducir
dispositivos de seguridad como ruedas anti-vuelco).
 Distancia
entre ejes de ruedas delanteras y traseras:
Una
distancia larga entre ejes mantiene mejor el rumbo (por eso las sillas de
carreras son muy alargadas). Una distancia entre ejes corta resulta más suave y
fácil de manejar (por eso las sillas de baloncesto tienden a tener esta
distancia más corta).
 Anulación de
las ruedas traseras:
Si las
ruedas tienen un ángulo positivo (mayor anchura en la base) la silla mantendrá
mejor el rumbo, será más estable y la postura de los hombros será mejor (brazos
más pegados al cuerpo para propulsar). (El inconveniente es que así se aumenta
la anchura total de la silla, por eso solo se usa para sillas deportivas). Una
anulación neutra (ruedas paralelas a la silla) es menos eficaz desde el punto de
vista de la facilidad para rodar. Una anulación negativa (menor anchura en la
base) hace que la postura de los hombros sea peor y la silla será más inestable.
 Ángulo de
las ruedas delanteras:
Después de
cualquier cambio en las ruedas traseras o en la altura del armazón, hay que
comprobar siempre que las delanteras están a 90º. si el ángulo es más abierto
(superior a 90º) la silla girará más rápido pero al detenerse tenderá a irse
hacia atrás y la parte delantera del armazón quedará más elevada. Si el ángulo
es inferior a 90º se dificulta el giro. Cuando se quiere detener la silla, esta
tiende a seguir rodando, y la parte delantera de la silla queda más baja que la
trasera.
Factores que afectan a la
propulsión:
El
montaje de la silla de ruedas debe procurar una propulsión eficaz junto con un
gasto mínimo de energía. Cada usuario debido a sus circunstancias personales
tiene una capacidad de propulsión distinta y a veces limitada. Por eso es
importante tener en cuenta los siguientes factores importantes que permitirá
buscar la composición de silla que cada usuario necesita, para poder optimizar
la propulsión dentro de sus posibilidades.
1. Gamas de Movimiento

Fig.1
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El
grado de movilidad que tenga el usuario en la columna. hombro, codo,
muñeca y dedos delimitará la posibilidad de realizar todo el recorrido
de propulsión óptimo. En caso de tener una buena movilidad en estas
articulaciones, el recorrido más eficaz es el indicado en la Figura 1.
Iniciando por detrás del tronco hasta terminar a la altura de los
muslos. De esta forma se aprovecha la flexión de los músculos del brazo
que permiten aplicar la fuerza.
(Fig. 1)
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2. Postura

Fig.2
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Para
poder propulsarse correctamente y aprovechar toda la energía de esta
propulsión, el usuario debe estar correctamente sentado (erguido) en una
posición sentada simétrica. Solo así podrá llegar adecuadamente a los
aros de empuje y realizar el movimiento completo del brazo, para iniciar
la propulsión de la rueda desde atrás, aplicando fuerza en todo el
recorrido. Si el usuario se desliza en el asiento, los aros quedarán
demasiado altos y le resultará muy incómodo iniciar la propulsión desde
atrás, por lo que tenderá a iniciarla adelantado en el recorrido. De
esta forma la propulsión será más corta y menos eficiente.
(Fig. 2)
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3.
Altura y
posición de las ruedas
Para lograr
una propulsión más eficaz, las ruedas traseras deben estar situadas de forma
que el usuario con el hombro relajado y dejando caer el brazo estirado,
pueda tocar con la punta de los dedos el eje de la rueda trasera.
(Fig. 3)
Si el eje de la rueda queda más alto de lo indicado, el aro de empuje le
quedará también alto, y el usuario deberá flexionar demasiado los brazos
para propulsarse
(Fig. 4).
La propulsión será más incómoda e ineficiente. Lo mismo ocurre si el eje de
la rueda está más bajo que la punta de los dedos. El usuario deberá realizar
la propulsión con los brazos demasiado estirados, y no podrá realizar la
fuerza necesaria para la propulsión correcta
(Fig. 5).

Fig.6
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Esta misma regla marca también la posición óptima de la
rueda. Si la rueda está adelantada y el eje queda por
delante de los dedos, el usuario iniciará la propulsión
demasiado atrás y no podrá completar todo el recorrido
(Fig. 6)
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Fig.7
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Si el eje queda por detrás de los dedos, el usuario
empezará la propulsión adelantado y por lo tanto tendrá
un recorrido más corto (menos eficiente)
(Fig. 7)
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La posición
de la rueda trasera afecta también a la estabilidad de la silla. Si la rueda
está más retrasada la silla será más estable (caso de sillas estándar) pero
también requiere mayor energía para la propulsión. Las sillas ligeras tienden a
tener las ruedas traseras más adelantadas que la silla estándar. De esta forma
necesita menor fuerza de palanca y menor energía para su propulsión.
4.
Tamaño de la rueda:
La rueda
trasera más pequeña permite aplicar menor esfuerzo para propulsarla, pero
también realiza un recorrido más corto. Se suelen utilizar ruedas inferiores a
600mm.(24") en usuarios con dificultad de movimiento en los hombros o columna
quifótica. También se utilizan ruedas más pequeñas en sillas de niños para que
el aro de empuje quede a una altura más adecuada a la longitud de sus brazos.
5.
Distancia entre ejes:
Una
distancia larga entre ejes trasero y delantero permite mantener un rumbo más
recto, pero también las ruedas recorren mayor distancia por lo que es necesaria
más energía para su propulsión.
Una
distancia de ejes corta gira con mayor facilidad y se maneja más fácil al
requerir menor gasto de energía para su propulsión.
6.
Angulación de la rueda:
La
propulsión óptima se realiza con las ruedas traseras paralelas al asiento. De
esta forma la distancia de los brazos al cuerpo es la adecuada para aplicar la
energía necesaria para la propulsión correcta.
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Fig. 8 |
Si las
ruedas están más anchas en la base, la silla es más estable, pero los brazos
quedan más cerca del cuerpo. Así se produce una mayor abducción de los hombros
por lo que la propulsión es más difícil y menos eficaz.
Si las
ruedas están más juntas en la base, los brazos quedarán muy lejos del cuerpo
siendo difícil aplicar la fuerza necesaria para la propulsión.
Además la silla
es más inestable. (Fig.8)
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La postura en la silla de
ruedas
La
capacidad para funcionar de manera eficaz y realizar actividades depende de la
habilidad para adoptar la postura apropiada. Esto hace que, si una persona no
puede moverse o modificar su postura, puede ser necesario utilizar el asiento
para intentar dar externamente lo que está limitado internamente.
Una silla
de ruedas únicamente resulta útil para su usuario si le proporciona comodidad y
una base de asiento estable que le permita:
Sentarse erguido en una posición sentada simétrica.
Conseguir la máxima capacidad funcional con el mínimo gasto de energía.
Reducir
la presión que soporta en las nalgas y muslos.
A
continuación analizaremos los distintos factores de los que depende que el
usuario pueda adoptar en su silla la postura correcta para conseguir estos
objetivos.
Tamaño del asiento
Asegura
la estabilidad optimizando la zona del cuerpo del usuario en contacto con la
base del soporte.
También procura alivio de la presión al distribuir de manera
uniforme el peso del usuario en la mayor superficie posible.
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Si
el asiento es demasiado ancho el usuario tenderá a no sentarse
simétricamente, si es demasiado estrecho existe el riesgo de que se
produzcan escaras por presión. |
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Si
es demasiado corto, los muslos no se apoyan en el asiento en toda su
longitud de forma que se acumula mayor presión en las nalgas. |
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Si
es demasiado largo, puede producir tensión en la zona de detrás de la
rodilla. También dificultará que el usuario obtenga el soporte adecuado
del respaldo, ya que tenderá a deslizarse en el asiento para evitar la
tensión. |
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La
longitud óptima del asiento debe ser aquella que estando el usuario bien
sentado (erguido) deje una distancia aproximada de dos dedos de espacio
entre el final del asiento y la zona interna de las rodillas del
usuario. |
Forma y ángulo
del asiento:
El asiento
debe ser firme y estar nivelado.
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Una
tapicería de asiento hundida provocará que el usuario se siente se
manera asimétrica haciendo que los muslos y las rodillas se empujen.
Esto producirá un exceso de presión y rozamiento.
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Cuando se mantiene una buena postura, el ángulo de la cadera (entre los
muslos y el tronco) es fundamental ya que determina la estabilidad de la
pelvis. Se considera que el ángulo de 90º es el más adecuado para las
actividades cotidianas. La mejor forma de conseguir este ángulo es
utilizando un cojín adaptado a la forma humana, más bajo por detrás para
acomodar la forma de las nalgas.
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Soporte para los pies
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Una
vez establecido el ángulo de la cadera en 90º, la mayoría de las
personas se sentirán cómodas si las rodillas se encuentran también en un
ángulo de 90º. Este mismo ángulo se debe mantener también en los
tobillos.
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Por lo tanto
desde el punto de vista ergonómico los reposapiés deberían de ser de 90º. Sin
embargo en adultos, normalmente no se da, porque de esta forma las plataformas
del reposapiés impiden el libre giro de las ruedas delanteras. En sillas
deportivas con ruedas delanteras más pequeñas el ángulo puede ser de unos 85º.
En sillas normales es algo inferior, pero siempre tendiendo a aproximarse lo más
posible a los 90º. En usuarios con piernas largas el ángulo del reposapiés
deberá ser inferior para que las plataformas no entorpezcan actividades como
subir un bordillo.
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La
altura a la que estén colocadas las plataformas también es importante.
Si
están demasiado bajas o el asiento demasiado alto, las rodillas del
usuario estarán más bajas que sus caderas.
De
esta forma el usuario tenderá a deslizarse en el asiento, dificultando
la propulsión y aumentando el rozamiento en las nalgas.
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Si
las plataformas están demasiado altas o el asiento bajo, las rodillas
estarán más altas que las caderas aumentando la presión sobre las
nalgas.
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Altura del
respaldo
El
respaldo debe ser lo bastante alto como para estabilizar la región lumbar
superior.
Por
encima de este nivel la altura del respaldo depende de las necesidades o
preferencias particulares del usuario. En Lesionados medulares cuanto más alta
es la lesión necesitarán un respaldo más alto para dar soporte al tronco.
También se recomienda un respaldo más alto para dar seguridad al usuario que usa
por primera vez una silla de ruedas. Una vez acostumbrado y si su lesión lo
permite, tenderá a respaldos más bajos que ofrecen mayor libertad de movimientos
del tronco.
Forma del respaldo y ángulo
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La
mayoría de usuarios se sentirán cómodos con un respaldo que dé adecuado
soporte a la región lumbar. La forma, junto con un ángulo de inclinación
adecuado, proporciona apoyo y equilibrio a la parte superior del cuerpo.
El respaldo debe de estar ligeramente reclinado para que la fuerza de
gravedad recaiga sobre el pecho del usuario ayudándole a mantenerse
estable en la silla.
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Un
respaldo completamente recto hace que la fuerza de gravedad recaiga en
los hombros del usuario por lo que éste tenderá a inclinarse hacia
adelante para compensarla.
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Un
respaldo demasiado reclinado resulta incómodo porque el usuario ve
reducido su campo visual.
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Soporte de los brazos
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Los
reposabrazos procuran descanso a los brazos y músculos del cuello.
Cuando se ajustan de manera adecuada, los antebrazos del usuario
apoyados deben quedar a 90º del codo.
Si
los apoyabrazos son demasiado altos, los hombros quedarán forzados hacia
arriba, dando lugar a dolores musculares en la zona cervical. Si los
apoyabrazos están demasiado bajos, el usuario tenderá a dejarse caer
hacia un lado cuando los utilice.
Una base
de asiento estable puede eliminar la necesidad de apoyabrazos en los
usuarios activos.
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Tipos de
componentes de una silla de ruedas
Para
poder ajustar correctamente una silla de ruedas a las necesidades de su usuario,
es importantes conocer la extensa gama de posibilidades que existen en los
distintos componentes de una silla de ruedas. De esta forma podremos elegir en
cada componente, el que mejor se adapte al usuario y así potenciar al máximo su
funcionalidad en la silla.
Como
partes claves de una silla de ruedas, vamos a analizar los distintos tipos de
armazón, ruedas, frenos, reposapiés y reposabrazos, y las ventajas e
inconvenientes de cada uno de ellos.
Armazón
 Armazón rígido
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El armazón de una
silla de ruedas puede ser rígido (fijo),
o
plegable.
El aprovechamiento de la energía que el usuario aplica para propulsarse es del
doble en una silla con armazón rígido (se aprovecha 15-20% del impulso),que en
una plegable (aprovecha 5 - 8% del impulso).
Esto es debido a
que en una silla plegable parte de la energía de propulsión se pierde en el
movimiento de su estructura por los puntos de articulación. Otras ventajas que
presenta el armazón rígido es que resulta fácil de manejar y es algo más ligero
que uno similar plegable. Sin embargo la silla plegable resulta en general más
cómoda de transportar y guardar al ocupar menos espacio plegada.
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Actualmente existen sillas que presentando un comportamiento de armazón
rígido permiten un plegado muy compacto, como la Quickie Revolution.
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Quicke Revolution:
comportamiento rígido
y plegado compacto
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Material:
La
composición del armazón es un factor clave en la funcionalidad de la
silla. El acero siendo el más habitual, es el más pesado pero también el
más barato. Una silla con armazón de aluminio es mucho más ligera y por
lo tanto fácil de propulsar, pero también más cara. También se pueden
encontrar armazones realizados en materiales muy ligeros como titanio y
carbono. Se utilizan habitualmente en sillas de armazón rígido y tienen
un precio muy elevado.
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Ruedas delanteras:
Tamaño:
Cuanto
más pequeña sean las ruedas delanteras, tendrán menor rozamiento y mayor
facilidad de giro, siendo adecuadas para interiores. Así por ejemplo las
de 75 mm y 125 mm se recomiendan en sillas para deportes en pista, como
el baloncesto.

Rueda de
75 mm
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Puede ir desde los 75mm. de diámetro hasta 200mm. de las ruedas
delanteras.
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Rueda de 200mm. |
Las
ruedas grandes son más recomendables para exteriores, y suelo
accidentados, ya que resulta más fácil salvar obstáculos y no se clavan
en el terreno.
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Rueda de 150mm.
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El
compromiso intermedio para exterior e interior es la rueda de 150mm.
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Siempre
que variemos el tamaño de la rueda delantera, es necesario ajustar la
horquilla. El eje de giro de la horquilla debe de estar siempre a 90º
con el suelo.
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Tipo
de cubiertas
Neumáticas:
amortiguan
las imperfecciones del terreno pero requieren mantenimiento (se pueden pinchar y
hay que hincharlas).
Macizas:
resultan más duras de conducción al no amortiguar, pero no requieren
mantenimiento.
Ruedas traceras
Tamaño:
La rueda trasera
más habitual es la de 600mm. de diámetro. (24”). Se utilizan ruedas más pequeñas
de 22” (550mm.) o 20” (500mm.) en sillas de niño, para personas con limitación del
movimiento en los hombros o para hemipléjicos, para que puedan llegar al suelo y
propulsarse con el pié. La rueda más pequeña permite aplicar menor esfuerzo para
propulsarla, pero también requiere mayor número de impulsos. Las ruedas de 650mm. (26”) se utilizan para personas muy altas y para deportes.
Cubiertas:
Neumáticos de alto rendimiento:
Tubulares:
Muy
ligeros, y con mínima resistencia a la rodadura. Inconvenientes: Poca
resistencia a pinchazos y elevado mantenimiento. Se utilizan para sillas de
deporte en pista como el baloncesto.
Alta presión:
Se
utilizan en deportes y en sillas de aluminio (activas). Son neumáticos muy
ligeros, de alto rendimiento, que al llevar cámara permiten que su reparación
sea más económica (sólo se cambia la cámara).
Macizos
blandos:
Con
un peso similar a los neumáticos, presentan menor resistencia a la rodadura que
estos. Tienen mayor durabilidad que el inserto sólido y además son más baratos.
Llantas:

Llantas de plástico
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Llantas
de plástico:
apenas requieren mantenimiento, pero pesan más que las ruedas de radios.
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Llantas de radios
de aluminio |
Llanta
de radios de aluminio:
Resulta
más ligera que la de plástico, y absorbe mejor las rugosidades del
terreno. Los radios cruzados ofrecen un entramado más fuerte. Para
deporte se prefieren los radios rectos, que dan mayor rigidez al
conjunto, pero los aros y el carrete deben de ser especialmente fuertes.
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Aros de empuje:

Aro con proyecciones
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Pueden
ser de aluminio, acero (que es más pesado pero resbala menos), titanio
(muy ligeros), o recubiertos de plástico. Además del material, existen
aros con proyecciones para facilitar el agarre por parte de personas con
poca movilidad en las manos.
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Frenos

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Los
frenos más comunes son los frenos con zapata.
Son
de montaje alto (se anclan al tubo que queda por debajo del
asiento), y pueden ser de dos tipos, según se activen empujando
hacia delante o tirando hacia atrás.
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Para
sillas muy ligeras o deportivas se suelen utilizar frenos de
tijera.
Este
tipo de frenos pueden ser de montaje alto o montaje bajo (según se
anclen en el tubo superior o inferior del armazón).
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Estos frenos
quedan recogidos por debajo del asiento cuando no se utilizan, por lo que están
más protegidos de impactos y no molestan en las transferencias.
Freno de una
mano:
Para personas hemipléjicas que solo se propulsan con una mano, existe un tipo de
freno que permite frenar las dos ruedas con una sola mano.
Frenos
con alargador:
El
alargador de frenos es un accesorio que se utiliza para facilitar el
acceso al freno de usuarios con poca movilidad en los brazos o las
manos, y así facilitarles el frenado.
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Frenos de tambor:
Son frenos que no son activados por el usuario sino por el acompañante.
Para ello debe presionar las manetas (tipo frenos de bicicleta) situadas
bajo las empuñaduras de la silla. Este tipo de freno es el único que
sirve además de para el bloqueo de las ruedas cuando la silla está
parada, para reducir la velocidad de la silla, cuando esté en marcha.
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Reposabrazos:
Hay varios tipos
de reposabrazos. Pueden ser desmontables, o abatibles hacia detrás. Con
distintas longitudes del almohadillado (normal o largo).

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Ajustables en altura:
el
almohadillado puede colocarse en varias alturas para ajustarse a las
necesidades del usuario.
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De escritorio:
con
forma que permite el acercamiento a mesas.
Tubulares:
pesan
menos pero tiene superficie de apoyo inferior.
Para
gente muy activa se suelen eliminar los reposabrazos y colocar unos
protectores laterales para impedir que las ruedas ensucien la ropa al
salpicar.
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Reposapies y plataformas:
Pueden ser
fijos o desmontables. Para acortar la longitud de la silla en espacios reducidos
como ascensores, es mejor que sean desmontables. Si no hay problemas de espacio
es más aconsejable que los reposapiés sean fijos. La posición anatómica ideal de
los reposapies es a 90º. Sin embargo en adultos los pies pueden interferir con
el giro de las horquillas delanteras, por lo que el ángulo se tiende a reducir.
Los ángulos más frecuentes son de 90º, 70º y 60º.
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Elevables:
Elevan el conjunto de la pierna, para adoptar posturas más cómodas. Se
utilizan mucho en sillas con respaldo reclinable.
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Las
plataformas de reposapies son normalmente de composite. Pueden ser
dobles o bien una plataforma única, con o sin cintas taloneras.
Normalmente el ángulo entre el reposapiés y las plataformas es de 90º,
pero hay plataformas que tienen la posibilidad de regular este ángulo,
para adaptarse a necesidades concretas de algunos usuarios.
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Medidas necesarias para la correcta prescripcion de la silla de
ruedas
La
independencia en una silla de ruedas puede facilitarse o empeorarse como
resultado de una toma de medidas correcta o no. Entendemos
que la silla es una extensión del individuo y que cada individuo tiene unas
necesidades que deben ser tomadas en consideración.
Las medidas deben
tomarse, a poder ser, en una superficie plana y preferentemente dura con un
almohadillado máximo de 2,5 a 3 cm. Si se realizara en una cama, sobre la
tapicería de una silla de ruedas o sobre cualquier otra superficie blanda, puede
que éstas no sean las correctas.
El espacio
personal del usuario es muy importante. Debemos respetarlo siempre y pedir
permiso cuando tengamos que tocarle o aproximarnos, ya que estaremos invadiendo
su espacio personal. Esto también garantiza en algunos casos la seguridad de
quienes están trabajando con el paciente.
Al tomar medidas
el usuario debe posicionarse en la postura correcta que después va a adoptar en
la silla de ruedas. En algunos casos es necesaria la colaboración de amigos o
familiares.
Así mismo deberá
considerarse la ropa que lleve puesta en ese momento y la que llevará
habitualmente.
Anchura pélvica:
Medida que se corresponde en equipamiento a la
anchura de asiento de la silla.

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Equivale
a la máxima anchura de las caderas en el punto más ancho de las mismas.
Un modo práctico de medirla es colocando al paciente sentado sobre una
mesa con dos cajas a ambos lados de la cadera y medir la distancia
existente entre las caras internas de ambas cajas.
Ésta
medida determinará los siguientes factores:
Acceso a
las ruedas: Un asiento demasiado ancho dificultará el acceso del paciente
para propulsar la silla y aumentará innecesariamente la anchura total de
la silla, dificultando su entrada en interiores.
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Posición pélvica y estabilidad:
Un
asiento demasiado ancho provocará un aumento del riesgo de oblicuidad
pélvica.
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Crecimiento: Si queremos que el niño crezca sin deformidades en la silla, debemos
acoplar un sistema especial, que le posicione correctamente y le
proporcione un soporte extra en los laterales.
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Longitud del muslo:
Medida que se corresponde con la profundidad
del asiento.

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Un método
práctico para medir la profundidad del asiento de la silla es colocar al
paciente sentado en una mesa con el borde anterior de la mesa a tres
dedos de la flexura de la rodilla y con una caja en la parte posterior
de la espalda. Medir desde el plano vertical posterior de la espalda
hasta el borde de la mesa.
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Esta
medida deberá realizarse tanto en el muslo derecho como en el izquierdo,
para considerar cualquier discrepancia.
De esta
toma de medidas dependerá:
Distribución de la presión. A mayor
superficie de apoyo, mayor distribución del peso.
Posición pélvica y estabilidad.
A mayor
superficie de apoyo, mayor base de estabilidad.
Longitud
total de la silla y maniobrabilidad.
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Si el
asiento es demasiado corto, la mayor distribución del peso recaerá en la
zona de riesgo de escaras (tuberosidades isquiáticas y coxis).
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Por el
contrario, si el asiento es demasiado largo, el paciente sufrirá
rozamiento en la flexura de la rodilla y para evitarlo se deslizará
sobre la superficie del asiento.
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Longitud de la pantorilla:
Medida que se corresponde con la longitud del
reposapiés.

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Equivale
a la distancia desde la flexura de la rodilla hasta la zona de apoyo del
talón, con el tobillo en flexión. Hay que considerar cualquier aparato o
ayuda que normalmente utilice el individuo. Es importante medir ambas
piernas para considerar cualquier discrepancia.
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De esta
medida dependen:
La
distribución de la presión:
Un 19% del peso del cuerpo en sedestación se distribuye en los pies.
Posición pélvica y estabilidad:
Si los
reposapiés están demasiado largos, los pies van a buscarlos, provocando
una retroversión pélvica.
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Si los
reposapies están demasiado cortos, el paciente no apoyaría los muslos y
el peso estaría concentrado en la zona de riesgo de escaras
(tuberosidades isquiáticas y coxis).
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Altura inferior de la escápula:
Medida que se
corresponde con la altura del respaldo en un paciente con control
normal de tronco

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Se mide
desde el plano del asiento hasta el ángulo inferior de la escápula. La
altura máxima del respaldo debe quedar 2,5 cm. por debajo de la
escápula. Hay que considerar los siguientes factores:
Posible
punto de presión.
La
necesidad de soportes torácicos (laterales) y/o lumbares (posteriores)
Estabilidad y/o movilidad del tronco.
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Altura del hombro:
medida que se
corresponde con la altura del respaldo en un paciente con poco control de
tronco.

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Equivale
a la distancia del plano del asiento a la altura del hombro.
De esta
medida dependerán:
La
estabilidad escapular y movilidad.
El
soporte torácico y lumbar.
La
estabilidad
El
control de cabeza.
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Cuando hay
poco control de tronco se recomienda ayudar al paciente basculando la silla
hasta lograr su equilibrio, siempre manteniendo los ángulos de la pelvis, de las
rodillas y del tobillo a 90° (salvo que tenga deformidades fijas en las
articulaciones). En caso necesario, se deberán añadir además, mayor altura del
respaldo, soportes laterales, lumbares y cabecero.
Gentileza
de Sunrise Medical Co
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