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coches adaptados
para discapacitados
una solución
para cada tipo de minusvalía
Como en el resto de la industria
del automóvil, las personas con minusvalía tienen a su alcance las adaptaciones
de vehículos más adecuadas a sus necesidades de movilidad.
MADRID.- Cerca de dos millones y medio de españoles
sufren algún tipo de discapacidad. Las subvenciones para la compra y adaptación
de vehículos no cubren el total de los costes que, en algunos casos, genera la
propia minusvalía. Los requisitos para conseguirlas dejan a algunos sin opción a
las ayudas oficiales. Además, los trámites que se deben realizar, aunque tengan
su razón de ser, resultan especialmente complejos y los tiempos de espera son
largos. Por ello, no es de extrañar que en nuestro país haya menos de cien mil
discapacitados con el permiso de conducir. Sin embargo, la industria del
automóvil ha desarrollado un buen número de adaptaciones que se ajustan a casi
todos los casos de minusvalía.
En discapacidades más severas o para usuarios que no desean conducir, la entrada
y acomodación en el interior pueden ser franqueadas por medio de multitud de
mecanismos.
Las adaptaciones de vehículos resultan considerablemente caras. Obviamente, las
destinadas a la eliminación de barreras son las más costosas, puesto que
requieren la instalación de dispositivos mucho más aparatosos que las
adaptaciones cuyo objeto es, únicamente, el manejo del vehículo.
Antes
de decidir por uno u otro dispositivo, lo primero es evaluar las capacidades
motrices y sensoriales de cada individuo. Diversas compañías privadas como Fiat
disponen de simuladores para evaluar las fuerzas residuales y la capacidad de
reacción a estímulos visuales y sonoros.
Sin embargo, para todo lo referente a los permisos de conducción y a las
especificaciones técnicas del vehículo, así como para conseguir los certificados
de minusvalía exigidos para poder solicitar subvenciones, es necesario contar
con un informe del Ministerio de Sanidad en el que se especifique qué tipo de
adaptación se necesita. Una vez conseguidos los certificados de Sanidad, se debe
acudir a Tráfico para la homologación de los mandos y el permiso.
Es importante recordar, respecto a los permisos, que las autorizaciones para
minusválidos se otorgan teniendo en cuenta su discapacidad, por lo que si las
condiciones de ésta varían, es necesario volver a sacarse el carné de conducir.

Las adaptaciones son simples ajustes del vehículo a las condiciones de quien lo
va a manejar. Por esta razón, aunque existen una serie de dispositivos estándar
para cada tipo específico de minusvalía, la mayoría de ellos sufre alguna
alteración para acomodarse a quien lo va a utilizar. Las adaptaciones para el
manejo resultan sorprendentemente baratas, puesto que no suelen superar los
2.000 euros y los plazos de entrega de las empresas que se dedican a realizarlas
son relativamente cortos.
Aunque no requieran una adaptación específica, resultan más caras las
modificaciones dirigidas a mejorar la accesibilidad al vehículo. Por ejemplo,
los dispositivos aparentemente más sencillos, como el brazo elevasillas o la
grúa para sillas en el maletero, pueden llegar a costar unos 2.200 y 3.000 euros
respectivamente.
Atreverse a conducir
Para los usuarios que tengan la necesidad de acceder al vehículo sin bajarse de
la silla de ruedas hay dos soluciones básicas: la plataforma elevadora y el
rebaje de suelo. Ambos mecanismos, desarrollados por Guidosimplex, requieren
unas medidas mínimas en el interior del vehículo que sólo pueden cumplir
furgonetas o monovolúmenes.
De
los dos dispositivos anteriores, la plataforma elevadora tiene el inconveniente
de tener que pasar una ITV específica con un coste de 660 euros adicionales,
puesto que requiere homologación. El rebaje de la caja no la deja a la altura
del suelo, por lo que esa diferencia debe ser salvada por medio de una pequeña
rampa. Para la instalación de este sistema, que tiene un coste mínimo de 5.800
euros, se requiere una cota de altura mínima en el interior del vehículo de
1,35m.
Para aquellos que deseen conducir su coche desde la silla de ruedas, también hay
una solución. Un sistema desarrollado por EZ Lock muy similar al que utilizan
los enganches de los tráilers permite fijar con seguridad la silla directamente
al puesto de conducción. Su precio tampoco es demasiado elevado puesto que ronda
los 2.000 euros.

Son muchas las entidades
públicas y privadas que se dedican en España a la adaptación de vehículos,
aunque la mayoría de ellas trabaja directamente con empresas. Una de las
empresas que atiende directamente a los usuarios es Fundosa, perteneciente al
grupo ONCE, que realiza en torno a 300 adaptaciones al año.
Ayudas para la compra y adaptación
Las adaptaciones de vehículos pueden llegar a encarecer el precio final del
coche en casi un 40%, por lo que resulta totalmente recomendable, si se cumplen
los requisitos, tratar de conseguir algún tipo de ayuda o subvención. Las
aseguradoras suelen pagar una primera adaptación si la minusvalía se ha
producido por causa de un accidente de tráfico. Además, hay diversas fundaciones
privadas que conceden ayudas para la adaptación de vehículos a personas con
minusvalías. Pero en la mayoría de los casos resultan más fáciles de conseguir
las concedidas por las comunidades autónomas. En la Comunidad de Madrid este
tipo de fondos los gestiona la Dirección General de Servicios Sociales.
Las
denominadas ayudas a la adquisición y/o adaptación y las subvenciones a la
eliminación de barreras en vehículos a motor tienen una cuantía de hasta 3.000 y
2.400 euros respectivamente. Ambas pueden sumarse, aunque la segunda está
dirigida a las personas con discapacidades más severas. Grosso modo, los
requisitos más importantes son: sufrir al menos un 33% de minusvalía, ser menor
de 65 años y no tener unos ingresos mensuales superiores a 1.052 euros. Además
de estar en posesión del correspondiente permiso de conducir en el que conste la
adaptación precisada. Para las ayudas a la compra y adaptación, que pueden
solicitarse cada cinco años útiles, debe cumplirse el curioso requisito de tener
la imposibilidad de acceder al transporte público. La Fundación ONCE también
concede subvenciones para la adaptación hasta una cuantía de 1.800 euros, con la
ventaja de que, al tener establecidos los mismos requisitos que las comunidades
autónomas, un buen número de usuarios consigue sumar ambas ayudas habitualmente.
gentileza
www.elmundo.es
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