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un discapacitado tiene que gastar 27.000 euros más al año para vivir como el resto de los ciudadanos |
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España
Un discapacitado tiene que gastar 27.000 euros más al año para vivir como el resto de los ciudadanos
Un estudio detalla el agravio económico que padece el colectivo en
Barcelona
JESÚS GARCÍA - Barcelona
29.06.2006
Un discapacitado físico grave es una
persona con serias dificultades para desplazarse, manipular objetos
y comunicarse. Por ejemplo, un tetrapléjico. Para sobrellevar su
precaria vida cotidiana, estas personas requieren la atención
continuada de gente que les asista y necesitan, además, una serie de
objetos materiales y servicios específicos. Todo esto supone un
gasto adicional que, obviamente, al resto de la población no le
afecta. En concreto, según el estudio, el sobreesfuerzo económico
del tetrapléjico se cifra en más de 51.000 euros. Y eso, cada año.
Ser
discapacitado no sólo implica menor calidad de vida, sino que además
sale caro. Muy caro, a juzgar por un estudio que ayer presentó el
Ayuntamiento de Barcelona y que cifra en 27.398 euros el coste extra
que una persona con discapacidad -física, intelectual, visual o
auditiva- ha de afrontar cada año para alcanzar un nivel de vida
estándar, similar al del resto de la población. De esta cantidad ya
están descontadas las ayudas públicas, aunque se trata sólo de una
media ponderada: el agravio económico varía, y mucho, según la
gravedad de cada cual.
Esta cantidad surge de sumar los diferentes costes extra que se
generan a lo largo del año. Así, un tetrapléjico necesita personal
que le ayude en sus actividades de la vida diaria: higiene corporal,
alimentación y movilidad. En horas, esto se traduce en casi 13.000
euros. Además, requiere una atención especializada (enfermería,
fisioterapia) que cuesta otros 5.000 euros anuales.
Más paro y menos sueldo
La lista de costes es larga. Un discapacitado físico grave tiene que
adaptar su vivienda, su vehículo y, si lo tiene, su ordenador; gasta
más en ropa, higiene e incluso ocio, y para desplazarse tiene que ir
acompañado por alguien. Y como el tiempo es oro y vale dinero, la
empresa que ha elaborado el estudio por encargo del Ayuntamiento de
Barcelona también incluye este valor intangible en la lista de
gastos. Por último, el informe recoge el llamado "coste de
oportunidad". Este apartado tiene en cuenta, entre otras cosas, que
un discapacitado cobra sólo el 74% del sueldo medio que perciben el
resto de los asalariados. También se observa que hay una mayor tasa
de paro (25%, frente al 6,62%) y que los índices de analfabetismo y
de personas sin estudios triplican los de la población en general.
Todos estos conceptos suman los más de 51.000 euros citados.
La cantidad queda compensada, sólo en
una pequeña parte, por las ayudas públicas: deducciones del IRPF,
subvenciones de la Generalitat y programas de apoyo de las
administraciones. En total, el erario público puede llegar a aportar
más de 5.000 euros en estos casos extremos, una cifra que dista
mucho de cubrir las necesidades de las personas discapacitadas, como
admitió ayer el concejal de Bienestar Social del consistorio, Ricard
Gomà (ICV). "La solución no es dar un talonario de 27.000 euros,
sino que se necesita una red de ayudas públicas", dijo Gomà. La
responsable del trabajo, Montserrat Cervera, añadió que "sólo se
conceden el 20% de las ayudas que se piden".
El hipotético caso de un tetrapléjico
es el más grave de los muchos que se describen en el estudio,
"pionero" en su campo, en palabras de Gomà, ya que por primera vez
se ha cuantificado el agravio comparativo que sufren los
discapacitados. Aunque el estudio se enmarca en Barcelona -donde hay
casi 49.000 personas con discapacidad, que representan el 3% de la
población-, los datos son extrapolables a otras localidades, explicó
Cervera.
En el otro lado de la balanza están las
personas que, sin estar ciegas, tienen serios problemas de visión,
pero pueden pasear solos por la calle gracias a diversas ayudas
técnicas. Su desembolso económico, aun siendo importante, es mucho
menor: casi 9.500 euros. El estudio también subraya que el esfuerzo
que han de hacer las mujeres, sea cual sea su discapacidad, es
siempre superior al del varón.
La Administración divide la discapacidad en cinco grupos: física,
intelectual, visual, auditiva y enfermedad mental. Es, pues, un
colectivo amplio y diverso, y por tanto con necesidades diversas.
Además de los minusválidos graves, quienes deben realizar un mayor
sobreesfuerzo económico son los discapacitados intelectuales de
mayor rango. Son personas que requieren apoyo constante para las
actividades de la vida diaria y necesitan, además, una tutela
permanente y ayuda personalizada constante. Las ayudas que reciben
apenas alcanzan los 3.500 euros, con lo cual el agravio comparativo
se sitúa en torno a los 36.000, una cifra muy similar a la de las
personas con una enfermedad mental severa, que no permanecen
estables ni con un seguimiento médico continuado.
gentileza www.elpais.es
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