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un implante en el cerebro permite a dos tetrapléjicos manejar un ordenador |
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España
Un implante en el cerebro permite a dos tetrapléjicos
manejar un ordenador
El dispositivo 'traduce' las señales nerviosas en instrucciones para mover el
cursor
EMILIO DE BENITO - Madrid
13.07.2006
Traducción
inversa
Pensado y hecho. El futuro para las personas con lesiones medulares graves está
en la energía de su cerebro. Lo acaban de demostrar dos experimentos publicados
hoy en la revista Nature. Los voluntarios, personas que han perdido la capacidad
de mover las extremidades, fueron capaces de manejar un ordenador o de hacer
funcionar brazos mecánicos con el pensamiento. El experimento se basa en la
transformación de los impulsos nerviosos en corrientes eléctricas, que son
convertidas mediante un sistema informático en instrucciones para mover el
cursor.
La base del proceso está en la naturaleza de las señales cerebrales. Al pensar,
se generan micro-corrientes eléctricas. Utilizando microprocesadores, los
investigadores de un equipo multidisciplinar y de varios centros de Estados
Unidos han conseguido captar esas señales y transformarlas en órdenes que
permiten a los tetrapléjicos manejar un ordenador y otros aparatos.
John Donoghue, fundador de Cyberkinetics
El sistema ha sido desarrollado por la empresa Cyberkinetics de Massachusetts.
Consiste en una placa de 16 milímetros cuadrados y con 100 sensores del grosor
de un pelo que se implanta en la zona exterior del cerebro (el córtex). Este
chip se conecta en el exterior de la cabeza con un sistema informático que es el
que traduce las señales nerviosas en corriente eléctrica dirigida.
Tras este primer paso viene un duro proceso de aprendizaje. El paciente tiene
que saber en qué debe pensar cuando quiere que el cursor se mueva hacia la
derecha, hacia arriba o haga clic. Una de las dudas que tenían los
investigadores era si una persona que hacía años que no empleaba esa parte del
cerebro porque ha perdido la capacidad de moverse mantenía la capacidad de
activarla.
Abrir el correo
El sistema se ha probado con éxito en dos personas. La primera fue Matthew Nagle,
de 25 años. Este joven llevaba paralizado cuatro años cuando comenzó el ensayo
en junio de 2004 en un hospital de Rhode Island. Durante 57 sesiones, Nagle
aprendió a abrir su correo electrónico, a dibujar figuras con un programa de
ordenador e incluso a usar un videojuego. También logró cambiar el canal y
volumen de la televisión con el mando a distancia. Llegó a tener tanta práctica
que podía hacer estas actividades mientras conversaba. Cuando se conectó el
sistema a un brazo mecánico, pudo agarrar y depositar objetos.
El sistema perdió eficacia a los seis meses y medio. Los investigadores no saben
por qué, pero parece que el cerebro de Nagle se cansó y las señales que enviaba
al chip perdieron fuerza y nitidez. El joven sigue participando en el ensayo y
todavía se conecta para nuevas pruebas.
El otro voluntario fue un hombre de 55 años que recibió el implante en abril de
2005. El aparato tuvo problemas técnicos y apenas funcionó tres meses. Pero fue
suficiente para demostrar que era posible reactivar la zona cerebral que no se
usaba desde la pérdida de la capacidad de moverse. "Estamos ansiosos de expandir
este sistema para que sirva realmente para mejorar la vida de las personas con
lesiones medulares", ha dicho el presidente de Cyberkinetics, Timothy Surgenor.
Hasta ahora los tetrapléjicos ya disponían de algunas ayudas para usar los
ordenadores, pero se trata de artilugios mecánicos que tenían que hacer
funcionar basándose en movimientos de la cabeza, la boca o incluso de los ojos.
Ésta es la primera vez que se consigue que muevan un cursor sólo con la mente.
Traducción inversa
La idea de transformar corrientes cerebrales en órdenes para una máquina es sólo
un primer paso. Puede ayudar a las personas con lesiones medulares, pero no
satisface su mayor aspiración: recuperar la movilidad.
John Donoghue, fundador de Cyberkinetics, apunta cuál es su objetivo último:
"Convertir esas señales eléctricas en órdenes que puedan servir para mover los
músculos". Sería el equivalente a una "traducción inversa": primero, se captan
las señales nerviosas en el cerebro; luego, se transportan mediante cables al
miembro inmóvil; una vez ahí, habría que convertirlo de nuevo en impulsos
nerviosos que fueran capaces de mover los músculos.
El ensayo publicado hoy es sólo la primera parte de este proceso. Es más rápido
que otros sistemas probados hasta ahora, pero también tiene sus inconvenientes:
el sistema implica tener permanentemente abierto el cráneo, es muy agresivo (hay
que clavar los electrodos en el cerebro para captar las señales nerviosas) y,
sobre todo, en las dos personas que lo han probado ha dejado de funcionar al
cabo de un tiempo.
Por todo ello la empresa tiene en su web (www.cyberkineticsinc.com) un apartado
para reclutar voluntarios.
gentileza www.20minutos.es
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