demoran hasta ocho meses para dar el certificado de discapacidad

 

  Argentina

Demoran hasta ocho meses para dar el certificado de discapacidad

09.08.06

EL DOCUMENTO CON EL QUE LOS DISCAPACITADOS ACCEDEN A TRATAMIENTOS Y COBERTURAS DE OBRA SOCIAL

Se tramita en el Servicio Nacional de Rehabilitación, en Belgrano. Allí atienden 20 mil pedidos anuales. La demora causa enormes perjuicios. Desde noviembre dicen que sumarán seis hospitales públicos.


COLECTIVO (buss). EL CERTIFICADO LES PERMITE A LOS DISCAPACITADOS TENER UN PASE LIBRE PARA EL TRANSPORTE PUBLICO.

Vivian Urfeig
vurfeig@clarin.com

Conseguir un turno para tramitar el certificado nacional de discapacidad puede llevar hasta ocho meses, plazo incompatible con la urgencia y los elevados costos de los tratamientos. La demora se registra en el Servicio Nacional de Rehabilitación, sobrepasado por los más de 20 mil documentos que entregan anualmente.

Para las personas con capacidades diferentes, la espera se transforma en odisea, ya que les impide acceder a consultas médicas, pases libres para el transporte público y tratamientos. En el organismo de la calle Ramsay 2250, en el Bajo Belgrano, atienden 10 médicos y es el el único lugar donde se puede obtener el certificado nacional, que tanto las prepagas como las obras sociales y diferentes prestadores médicos exigen para acceder a la cobertura integral de medicamentos, consultas, análisis y estudios en determinadas enfermedades, como por ejemplo el autismo.

En la sede del SNR explican que el problema es que la "Ciudad no descentralizó este trámite. Se podría certificar en los 33 hospitales públicos. La Ley 24.901 prevé que se firmen convenios para capacitar y habilitar juntas locales que emitan certificados con igual validez. Ya funciona en 17 provincias", dicen colaboradores de la dirección del SNR.

Según fuentes del organismo que funciona como autoridad de aplicación de la normativa, desde el mes próximo se implementarán medidas extraordinarias para achicar la espera: contratarán cinco médicos más y construirán 15 consultorios en la planta baja (el edificio cuenta sólo con un ascensor) para atender las más de 20 mil solicitudes que reciben anualmente. "Las consultas crecieron desde 2002, cuando se estableció la gratuidad en todo el transporte público de pasajeros (por la Ley 25.635)", agregan.
Mientras la burocracia complica aún más el panorama —hay un pedido de informes elevado a la Legislatura— en el Gobierno porteño dicen que ya está firmado un convenio para que seis hospitales de la Ciudad faciliten el trámite.

Antonio Cóppola, director general de la Comisión para la plena participación e integración de las personas con necesidades especiales (COPINE), del Ministerio de Derechos Humanos, asegura que en noviembre "estaría todo listo en los hospitales Penna, Santa Lucía, Piñero, Rocca y Argerich y en el Instituto Municipal de Rehabilitación Psicofísica". Cóppola le dijo a Clarín que entre el jefe de Gobierno, Jorge Telerman, y el Ministerio de Salud porteño acordaron "una primera etapa que ayudaría a resolver este problema. Se está capacitando a las juntas de esos hospitales y ajustando los soportes informáticos para cargar los datos necesarios".

Los requisitos para obtener el certificado difieren según la discapacidad. La información se obtiene en www.snr.gov.ar. Entre otros, se piden diagnósticos, radiografías, tomografías, estudios genéticos, informes psicopedagógicos (en el caso de niños) y certificados actualizados de los médicos que acreditan la discapacidad.

"Hacer el trámite es una odisea"

Cada caso es un mundo aparte, pero todos los consultados coinciden en definir la demora en el otorgamiento del certificado nacional de discapacidad como "insoportable". "Cuando fui a sacar el certificado de discapacidad para mi nene me dieron un turno para dentro de nueve meses. Durante ese tiempo gasté fortunas. Entre los viajes en colectivo al hospital, los medicamentos y los honorarios para fonoaudiólogos, kinesiólogos, nutricionistas y neurólogos se me iba toda la plata".
Marcela Godoy vive en el barrio La Perla, de Moreno, con su hijo Demián, un chiquito de 3 años que nació con parálisis cerebral. Una vez por semana viaja al Hospital Posadas, donde se atiende el nene. "Tenía el certificado provincial, pero conseguir el nacional fue un alivio porque lo piden en todos lados y para el gordo es fundamental estar bien atendido".

"Cada vez que presentaba una orden en la prepaga me pedían que les mostrara la solicitud del turno en el SNR. Lo tramité en octubre de 2005 y lo obtuve en junio de este año", cuenta Soledad, mamá de Santiago. "Pagué tratamientos muy caros de psicopedagogía y maestros auxiliares. Santiago tiene un trastorno generalizado del desarrollo, un problema similar al autismo que le detectamos a los 3 años", cuenta.
A Josefina Spagnolo le pasó algo similar: "Es imposible solventar los gastos, y el trámite es una auténtica odisea. Ahora estoy prevenida, el certificado de Micaela vence el año que viene y siete meses antes voy a ir a pedir el turno para renovarlo." Josefina es una de las mamás que integra la Asociación de Padres de Infantes con Trastornos Neurológicos (APADIN). Allí asesoran, orientan y gestionan turnos para padres que necesitan una mano. "Al discapacitado no se lo trata como corresponde. Y si no estás dentro del sistema todo es más difícil. Es imposible solventar todos los gastos", dice.

Claudia, mamá de Ian, un nene con trastorno generalizado del desarrollo, padeció dos demoras larguísimas. La primera, en el SNR, cuando solicitó turno para el certificado. Y la segunda, cuando pidió otro turno, en un hospital público, para obtener el diagnóstico de un neurólogo (requisito obligatorio). "Pero en el hospital me daban una fecha todavía posterior a la que me había tocado en el SNR. Tuve que volver y solicitar otro. El tiempo y el dinero que gasto viajando de Castelar a Almagro para ir a una escuela especial con Ian es incalculable."

Uno o 20 mil casos
Guillermo Kellmer
gkellmer@clarin.com

Verónica Mendilahatsu es parapléjica desde los 14 años. El año pasado, al cumplir 26, fue a la Justicia para que el Estado le proveyera facilidades para completar sus estudios. Su historia salió en Clarín y al poco tiempo consiguió trabajo en la Cámara de Diputados provincial. El de Verónica es apenas un caso. El Servicio Nacional de Rehabilitación atiende 20 mil anuales. La demora de ocho meses es incompatible con la urgencia de un tratamiento que la mayoría de los casos requiere. Algunas de sus historias se reflejan hoy en el diario. Ojalá el Estado tenga la reacción que tuvo con la situación de Verónica. Da igual uno o 20 mil casos.

 

gentileza www.clarin.com

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