noticias

asociación de discapcitados gay (LGTB)

 

 

  México

discapacitados: entre las barreras y los sueños
 

Según la Ley, minusválida es toda persona con limitaciones para realizar por sí misma las actividades necesarias para su normal desempeño físico, mental, social, ocupacional y económico, limitación que pudo provocarse por enfermedad, nacimiento o accidente.

La existencia de normas que tienden a proteger y fomentar la vida de los discapacitados, intenta colocar, en lo posible, en un trato de igualdad tanto a quienes poseen una deficiencia física o mental como a quienes disfrutan del funcionamiento cabal de su cuerpo; sin embargo, hay que preguntarnos ¿hasta dónde se cumplen estas leyes? ¿En realidad existe un trato igual para las gente con este tipo de deficiencias.

Sábados y domingos, un grupo de discapacitados sale a las calles a vender manualidades y artesanías que elaboran durante el resto de la semana, actividad con la cual obtienen ingresos para el sostenimiento económico de su casa. Aun cuando tienen visibles impedimentos físicos, nada los detiene para que por largas horas enfrenten serios peligros al andar entre los vehículos vendiendo llaveros y collares hechos de vaqueta y pieles, trabajos de talabartería aprendidos de otras personas de igual condición.

Hortensia Granillo, quien dirige voluntariamente las actividades de esta valerosa agrupación, expresa que en su mayoría son jóvenes que se encuentran postrados en una silla de ruedas o bien que requieren auxiliarse con muletas para caminar y que, además de necesitar urgentemente el apoyo de la sociedad, lo que más desean es tener la admiración y soporte de su propia familia, ya que muchas veces son sus miembros quienes más se avergüenzan de tener un pariente con discapacidad física.

¿Cuántos discapacitados existen en el país? ¿Qué es un senescente? ¿Cuáles son las barreras arquitectónicas? ¿Los discapacitados pueden votar? ¿Cuáles son las principales necesidades de los discapacitados? En el desarrollo del presente reportaje, se dará respuesta a éstas y otras preguntas más que se formulan con relación a tan importante tema social. El objetivo es que, como ciudadanos, conozcamos la situación de este valiente sector, que cambiemos nuestra visión hacia ellos y, sobre todo, que aprendamos las excepcionales lecciones que nos dan.

Explotación y abuso

Los problemas de los discapacitados son sumamente graves pues no cuentan con espacios para su desarrollo personal, laboral y económico. Por ello muchos tienen que refugiarse en sus casas y los que deciden salir a probar suerte a las calles, se emplean como vendedores ambulantes. A nivel estatal ninguna institución conoce el número exacto de los discapacitados existentes, ya que no hay un censo actualizado para determinar su cantidad pero, aproximadamente, a nivel nacional, se supone que 10 de cada 100 personas sufren alguna discapacidad.

Según una nota publicada en La Jornada en por lo menos nueve líneas del metro trabajan alrededor de 800 sordomudos extorsionados diariamente por bandas muy bien organizadas. La Comisión de los Derechos e Integridad de las Personas con Discapacidad de la Asamblea Legislativa, presidida por Jesús Toledano Landeros, registró en 1998 un número importante de denuncias de explotación y extorsión contra presuntos líderes de ambulantes, quienes les cobran a los discapacitados, cuotas que van de los 20 a los 50 pesos diarios, a cambio de dejarlos vender en el metro. Los que se niegan son objeto de agresiones; incluso se han dado casos de violación a mujeres sordomudas.

El doctor Eduardo Rico Escobar, de la Coordinación de Atención Médica Familiar del IMSS, menciona que «desafortunadamente en México la discapacidad se asocia de manera natural con la pobreza, la marginación social, la mala nutrición, el analfabetismo y el maltrato. El problema radica básicamente en la falta de información en la discapacidad y sus repercusiones, pues la familia y la sociedad creen saber lo que necesitan los discapacitados. De un tiempo a la fecha se les han dado facilidades como un espacio en el transporte público, aun cuando no se respeta; así también se han hecho rampas para subir edificios y banquetas las que, más que una ayuda, a veces son un peligro porque algunas están muy inclinadas. Las familias que tienen uno de sus miembros con discapacidad, le niegan la oportunidad de desarrollarse mediante el estudio o el trabajo.»

Participación del Estado

En la Ley General de Educación y la correspondiente de cada estado, se establece la obligatoriedad que tienen los maestros de aceptar a niños con problemas de discapacidad para adecuarlos a la vida común de cualquier ser humano. De igual manera, la Organización de las Naciones Unidades decretó que todos los pequeños deben tener los mismos derechos y por lo tanto, los discapacitados deben integrarse a los centros educativos donde acuden los niños regulares.

Bajo esta reglamentación no hay duda de que existe una gran necesidad de planteles especiales, pero el problema no se resuelve con crearlos de la noche a la mañana, como sucedió en una escuela primaria en donde, por decisión de las autoridades educativas, ésta se convirtió en un Centro de Educación Especial pero sin nombramiento oficial.

Los docentes que aceptaron participar sin la preparación y el perfil adecuados para atender a tales niños, se vieron en la necesidad de adoptar sobre la marcha métodos prácticos pero rústicos para comunicarse con ellos, razón por la cual no avanzan como debieran en su aprendizaje. Así, algunos "brincan" de año escolar, como el caso de una niña de 14 años que sufre de sordera y es totalmente muda y que, sin saber leer ni escribir, subió del primer grado al cuarto de primaria. La falta de especialización ha afectado y afecta a todos los estudiantes de cada uno de los grados, porque los docentes deben dirigirse en forma personalizada a los alumnos especiales y, al hacerlo, desatienden al resto de los que integran el grupo.

«Es urgente que se analice la situación. No nos negamos a que se convierta la escuela en un centro especializado, siempre y cuando envíen al personal adecuado para atenderlos como se debe», externaron las maestras del plantel.

Ante hechos de esta naturaleza, los padres de familia demandan que el Estado garantice a los niños que sufren algún tipo de discapacidad: un espacio para estudiar; que los maestros reciban capacitación suficiente para detectar a los alumnos con necesidades especiales para canalizarlos a las instancias adecuadas; que se instituya la escuela para padres de alumnos de educación especial, que las leyes estatales de educación tengan congruencia con su correspondiente ley de protección a personas con discapacidad; que las leyes estatales de educación garanticen la proximidad de los centros de educación especial porque a veces los papás tienen que pagar hasta tres camiones para transportar a sus hijos a estos lugares y, además, que la educación especial se extienda a la secundaria pues hasta ahora sólo se imparte en preescolar y primaria.

Toledano Landeros, uniéndose a estas peticiones, sostiene que se requiere un mayor compromiso de los gobiernos estatales con el programa nacional respectivo; modificar a la Ley Federal del Trabajo para ofrecer mayores oportunidades de empleo a los discapacitados; que se adicione una ley hacendaria particular para facilitar la importación de técnicas, dispositivos, medicamentos y ayudas especiales que no existen en México, y que se ponga en práctica una política social de Estado dirigida a este segmento.

En fin, todavía son más las demandas que lo que se ha conseguido: hoy se cuenta con 15 mil unidades de apoyo en las escuelas regulares, lo que significa un aumento de 400 por ciento en poco más de dos años; hoy más de 20 mil niños y jóvenes discapacitados ya están incorporados a las escuelas regulares de educación básica, sobre todo de carácter técnico; con la participación de los gobiernos estatales y municipales se han construido 310 unidades básicas de rehabilitación y se han modernizado 28 centros de rehabilitación integral y 27 de educación especial, «pero aún falta mucho por hacer, por lo que deben impulsarse los avances así como que las dependencias federales involucradas intensifiquen sus acciones y abran nuevas oportunidades y servicios para los discapacitados", puntualizó el Presiente Zedillo en una reunión con este sector y agregó: "Es imperativa la necesidad de promover una cultura de respeto y dignidad para transformar las condiciones de vida de este núcleo social, porque es una tarea de todos y un deber del gobierno", deber que, por ningún motivo, se pone en duda.

Derechos de las personas con discapacidad

La discapacidad no es una enfermedad sino cualquier restricción o ausencia de la capacidad física, intelectual o sensorial y también se le considera una dolencia que requiere de atención médica o una enfermedad mental que puede ser de carácter transitorio o permanente. Puede clasificarse en tres tipos: neuromotora (parálisis cerebral, distrofia músculo-esquelética, etc.), sensorial (problemas del lenguaje, sordera, debilidad visual y ceguera) y mental.

Según la Ley, minusválida es toda persona con limitaciones para realizar por sí misma las actividades necesarias para su normal desempeño físico, mental, social, ocupacional y económico, y que puede ser provocada por enfermedad, nacimiento o accidente. Senescente, en cambio, es la persona que en razón de su avanzada edad padece disminución o limitación de sus facultades locomotoras, mentales, visuales, fonéticas o auditivas.

Las normas que protegen la vida de los discapacitados, intentan colocar, en lo posible, en un trato de igualdad tanto a quienes poseen una deficiencia física o mental como a quienes disfrutan del funcionamiento cabal de su cuerpo.

Al sector salud le corresponde promover la participación de la comunidad en la prevención y control de las causas y condicionantes de la discapacidad; ofrecer orientación en materia de rehabilitación, y atender integralmente a los discapacitados, incluyendo la adaptación de prótesis, órtesis y ayudas funcionales.

El sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) se encarga de realizar acciones de prevención de invalidez y de rehabilitación de minusválidos en centros no hospitalarios, brinda servicios de asistencia jurídica a discapacitados sin recursos y pone a disposición del Ministerio Público los elementos a su alcance en la protección de incapaces en los procedimientos judiciales, civiles y familiares que les afecten.

El IMSS y el ISSSTE son organismos que prestan servicios médico-asistenciales a las personas incorporadas a su respectivo régimen de aseguramiento, incluyendo a quienes padecen alguna discapacidad.

Las personas con discapacidad poseen también derechos civiles que regulan la vida ordinaria del ser humano, como a la alimentación, el vestido, la habitación y la asistencia en casos de enfermedad. Para garantizar estos derechos, el Código Civil establece a quién corresponde ejercer la tutela o patria potestad de los discapacitados. Ellos pueden, una vez cumplida su mayoría de edad y como ciudadanos de la República, ejercer su derecho al voto por sí mismos o con la asistencia de una persona de su confianza que los acompañe a las urnas.

Otros derechos de los discapacitados son: no ser víctimas de marginación o discriminación; desplazarse libremente en espacios públicos abiertos o cerrados; disfrutar de los servicios públicos en igualdad de circunstancias; desplazarse y tener libre acceso en el interior de espacios laborales, comerciales y recreativos; contar con espacios en el transporte público reservados para su uso y plenamente identificados; gozar de un trato amable, cortés y respetuoso de parte de la población en general, y la eliminación de las barreras arquitectónicas.

¿Qué son las barreras arquitectónicas?

Muchas veces la arquitectura convierte al discapacitado en un minusválido. En estos casos el arquitecto puede ser su mejor amigo o su peor enemigo. Por ello, debe contemplar desde los primeros diseños de la construcción sus necesidades, porque cuando las edificaciones ya están hechas es más costoso, o a veces imposible, modificarlas.

Para que un edificio sea funcional debe cumplir con tres niveles de arquitectura:

  • Permitir el acceso y salida por igual a todos, normales o discapacitados, para desarrollar las actividades.
  • Ofrecer los mismos servicios a personas normales y discapacitadas como baños, cafetería, biblioteca, casetas telefónicas, instalaciones deportivas, estacionamiento, etc.
  • Contemplar a los discapacitados en situaciones de emergencia, creando salidas especiales y rampas para su uso exclusivo.

Las barreras arquitectónicas son todo obstáculo que dificulta, entorpece o impide a personas minusválidas o senescentes su libre desplazamiento en lugares públicos, exteriores o interiores, o el uso de servicios comunitarios.

Entre éstas tenemos: las aceras, banquetas o escarpas; las intersecciones de aceras o calles; las coladeras, sumideros o bocas de alcantarillas; los estacionamientos; las escaleras; las rampas; los teléfonos públicos; los tensores para postes; los buzones postales; los contenedores para depósito de basura; los semáforos, y cualquier otro objeto que obstaculiza especialmente el libre tránsito de los discapacitados.

Cuando se trate de barreras arquitectónicas, los obstáculos deben denunciarse en la Dirección de Obras Públicas Municipal, y en el caso de vehículos de servicio público de transporte colectivo de pasajeros, a la Secretaría de Gobierno del Estado.

Estudiantes valiosos y soñadores

Saira Soriano es una bailarina sorda de 24 años que desde el atril, durante la reunión efectuada con el Presidente Zedillo, dirigió un mensaje mediante signos y señas. En éste cuenta que perdió el sentido del oído a los ocho meses de edad y que una terapia de lenguaje de trece años le permitió cursar la primaria y la secundaria. Hoy es maestra de baile con un estudio fotográfico y seis diplomas. También afirma que a la gente de su condición «no nos gusta que nos llamen sordomudos pues, finalmente, podemos comunicarnos por medio de la escritura a través de un teléfono de teclas para casos de urgencias», y señaló las innumerables e irónicas situaciones de su cotidianidad especial.

En la actualidad, la tecnología juega un papel muy importante en la vida de todas las personas; sin embargo, en la población escolar, los estudiantes con necesidades especiales son los que han experimentado un mayor impacto.

En general, la tecnología de asistencia para discapacitados se define como cualquier aditamento o equipo que ayuda a quienes tienen necesidades especiales, a mantener o incrementar sus habilidades funcionales, e incluye, desde avanzadas computadoras con sintetizadores de palabras incorporados y pantallas magnificadoras, hasta equipos no electrónicos como los punteros de cabeza para manipular el teclado.

Sin embargo, no toda la población tiene acceso a ésta por cuestiones económicas o desconocimiento de que existe. De ahí que sólo un 3 por ciento del total con alguna discapacidad llegue a un nivel de educación superior, de acuerdo con la Comisión de Grupos Vulnerables y Discapacitados de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).

Hasta ahora no hay censo exacto de la gente real con discapacidad en México. Lo más cercano son las estimaciones del INEGI que calcula entre 10 y 12 millones, el 10 por ciento de la población total del país. A pesar de la elevada cantidad, no existen las condiciones ni el apoyo para su educación y desarrollo profesional.

En 1984, la Universidad Iberoamericana registró 10 alumnos con discapacidad y 18 en lo que va de 1999; mientras que la UNAM integró, en 1976, su equipo de básquetbol sobre silla de ruedas con 74 alumnos minusválidos de diferentes facultades. Actualmente, de las 30 personas que lo forman, sólo cinco son estudiantes.

Son varias las causas por las que una persona con limitaciones no llega a la universidad. Empiezan en el hogar, en donde no recibe el suficiente apoyo de la familia para superar la dependencia de terceros y otra razón radica en que sólo hay 160 escuelas de educación especial, cada una con un cupo máximo de 150 niños. Si se considera que en el D.F. hay 270 mil niños con uno de estos problemas, entonces el 60 por ciento no tiene acceso a la educación elemental especial.

Los recursos económicos también son un gran obstáculo pues una discapacidad implica gastos muy altos por atención médica o aparatos, lo que ocasiona que se vean en la alternativa de elegir entre atender su problema o continuar sus estudios. Un 80 por ciento de la gente con una discapacidad pertenece a familias de muy bajos recursos o de extrema pobreza, por lo que el promedio de estudios de este sector es de tercer grado de primaria.

Cuando una persona con limitaciones llega a la universidad tiene que resolver muchos problemas. Si usa muletas o silla de ruedas, la primera limitación es la arquitectura de los edificios, como ya se mencionó ya que, en general, no hay suficientes rampas ni elevadores ni disposiciones administrativas para que las clases se den en la planta baja de las escuelas. Sucede lo mismo con las personas cuya discapacidad es visual o auditiva, pues no hay material, equipo o capacitación a maestros para atenderlos.

Desde que ingresa un discapacitado al nivel universitario, genera gastos en instalaciones y servicios, la institución tiene que invertir pero muchas veces no contempla este aspecto en su presupuesto. Casos aislados de universidades que ofrecen facilidades son la Iberoamericana, el Tec de Monterrey, la Anáhuac, la UAM Xochimilco y Azcapotzalco y la de las Américas.

La Iberoamericana es una de las que más atención ha puesto en esta tarea, ya que desde 1986 ha realizado modificaciones arquitectónicas para atender a este sector en sus instalaciones de Santa Fe, además de que colabora con el IMSS para establecer las normas para discapacitados como alturas, medidas y materiales para diferentes servicios. Por su parte, el Tec de Monterrey, campus Ciudad de México, trabaja desde hace dos años por quitar las barreras arquitectónicas, y en la UAM se han adaptado baños, un elevador, cajones de estacionamiento y rampas. De esta forma la gente con alguna limitación física tienen acceso a casi todos los espacios de la universidad, dado que los pasillos de cada nivel están interconectados.

«Los salones de dibujo están en el tercer piso, y eso es muy complicado para mí. Llego a las clases por mis amigos que me ayudan a subir, pero es molesto porque cuando no tienen ganas o llegan antes, entonces tengo que pedirle a otras personas que me auxilien», comenta Edgar P., estudiante de cuarto semestre de arquitectura que a los 11 años dejó de caminar por un balazo que recibió en sus piernas.

«Quiero ofrecer algo a los demás. Como futuro arquitecto, en los trabajos que he realizado hasta ahora en la universidad, siempre tengo presente a los discapacitados en las construcciones, trato de poner los menos escalones, niveles y desniveles posibles... Creo que hay mentalidad abierta para convivir con los discapacitados en México, pero aún falta educación para saber cómo auxiliarnos. Además, creo que muchas veces somos nosotros mismos los que nos aislamos y apartamos. Pero a mí no me gusta apartarme, prefiero salir con mis amigos e ir con ellos a las discotecas.»

Para reflexionar...

Toda persona tiene derecho a una educación que le permita desarrollar sus facultades como ser humano, es así que dentro del Sistema Educativo Nacional se da cabida a la educación especial que se imparte de acuerdo con las necesidades educativas y características particulares de los discapacitados. Pero la solución no es sólo cuestión de leyes sino de muchos aspectos más.

Entre las autoridades encargadas de impartir justicia ha faltado voluntad para frenar la explotación humana y la discriminación que se hace a personas que sufren de estas limitaciones cuando no son ellos los culpables de ser así. Se debe crear en la sociedad una cultura atenta a estos problemas, que incluya medidas que eviten o prevengan que más gente quede discapacitada; que además se rehabilite a quienes ya han sufrido un accidente o enfermedad que los lesionó, que se les ofrezca un trato equitativo, y que se fomente su participación, integración y desarrollo en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Actualmente 30 entidades del país y el D.F. han promulgado leyes para mejorar la situación de personas discapacitadas; Sonora es la excepción. Estos esfuerzos apenas comenzaron en 1992 y pretenden que las leyes sean obligatorias con el fin de que haya presupuesto y programas anuales de desarrollo en las áreas de salud, educación, deporte y empleo.

Como se observa, en los últimos años, ha existido una apertura en diferentes ámbitos, incluyendo el educativo; sin embargo, en palabras de Alejandro Gómez y Gómez, discapacitado que estudió la primaria y la secundaria con muchos problemas, «todavía hay muchas barreras por quitar. Nos discriminan mucho.»

No puede haber expresión más profunda.

Norma Angélica Martín Peña

 

Notas de pie de página

Gómez Franco, Juan. El Diario. 12/09/98. Dirección electrónica: www.diario.com.mx/ciudad.
La Jornada
. México, D.F. 30 de junio de 1998.

Rodríguez Vázquez, Luis. El Diario. 12/09/98. Dirección electrónica: www.diario.com.mx/ciudad.
Ramírez Aguirre, Alfonso. Diario de Chihuahua. 01/06/97. Dirección electrónica: www.diario.com.mx/ciudad.
ávalos, Renato. La Jornada. México, D.F. 12 de agosto de 1998.
Reforma. Suplemento Universitarios. 18 de abril de 1999.

 

<- volver a la página anterior .ir a la parte superior de esta página

 

asociación de discapacitados gay (LGTB)
discapacitados-gay.org - home


Asociación de Discapacitados Gay - Barcelona - España

Copyright © 2006-

  - all rights reserved

last revised: 02/03/2008 - aviso legal