España
Gennet, la primera
sordociega de nacimiento que llega a la universidad española
29.09.2006
Nació en Etiopía hace 25 años sin dos de los cinco sentidos.

Aprobó selectividad con un 7,28.
"Me llamo Gennet" Una frase muy corta: 13 letras. Poca cosa en el
mundo verbo acústico que poblamos con grandes titulares, gritos
innecesarios, soflamas vacías y eslóganes malintencionados. Para
ella, Gennet, las 13 letras tienen otra trascendencia: el tacto de
una mano contra otra mano, hablando en el alfabeto dactilológico de
los sordociegos.
Se llama Gennet Corcuera y nació, hace 25 años, sin dos de los cinco
sentidos. Visión y audición, cero por ciento: ni siquiera manchas de
color, ni siquiera un zumbido remoto. Dentro de unas semanas, Gennet
empezará a estudiar en la Universidad de Alcalá de Henares. Es la
primera persona sordociega de nacimiento que llega a la aulas
superiores en España. Cuando aprobó la selectividad (7,28 de nota),
dijo: "Estoy contenta porque me han medido con el mismo rasero que a
mis compañeros. Quiero ser como los demás".
Está nerviosa y atenta. Gime en un amago de una lengua imposible,
mientras habla con Sonia, su mediadora con el mundo. La necesita
como traductora para hablar con cualquiera que no domine el lenguaje
dactilológico de los sordociegos, distinto de los signos de los
sordos con visión. A cada letra del alfabeto corresponde una postura
de la mano del emisor y las palabras deben deletrearse porque no
existen posturas especiales que expresen ideas o sentencias. Un
simple ‘buenos días’ es ‘b-u-e-n-o-s-d-í-a-s’, diez movimientos de
mano.
Un simple
‘buenos días’ es ‘b-u-e-n-o-s-d-í-a-s’, diez movimientos de mano
Sin embargo, el carácter vibratorio del mundo juega a favor de
Gennet. Detecta con precisión cuando alguien entra en el cuarto o se
mueve. "Sé si alguien se acerca, si alguien llega, si me bordea por
la derecha o por la izquierda... El aire me ayuda a entender y
percibir lo que pasa a mi alrededor". Hasta los siete años, la vida
de esta chica resuelta fue un gran pozo blanco, apenas sin recuerdos
y sin nombre para las cosas. Nació en Addis Abbeba, capital de la
convulsa y hambrienta Etiopía. "Vivía en la calle porque me habían
separado de mi familia. Mi padre y mi madre desaparecieron. No sé
por qué. Supongo que por la guerra...", explica.
Tampoco sabe por qué nació sorda y ciega. Sospecha por intuición y
estadística que acaso su madre sufriese durante la gestación una de
las enfermedades (meningitis, rubeola o sífilis) que pueden provocar
la sordoceguera congénita –también puede ser adquirida, pero éste no
es el caso de Gennet–. Era una especie de animalillo sin palabras ni
orientación y acabó en un orfanato de monjas católicas. En 1989 fue
adoptada por Carmen, una viuda española. "Todo aquello sigue vivo en
mí. Tengo miedo y desconfío de la gente hasta que no la conozco...
Pero soy fuerte, soy fuerte", dice dos veces, como para convencerse.
La Unidad Técnica de Sordoceguera de la Organización Nacional de
Ciegos Españoles (ONCE) se hizo cargo de su escolarización primaria.
Entre los docentes de la organización todavía se recuerda el
"momento inolvidable" en que Gennet supo que cada cosa tiene un
nombre que la identifica y la hace brillar. Fue como romper una
cápsula de acero. "A partir de entonces, todo fue más fácil, porque
es una chica con gran potencial e iniciativa".
Era una especie
de animalillo sin palabras ni orientación y acabó en un orfanato de
monjas católicas
La secundaria y el bachillerato los cursó en el instituto público
Leandro Fernández Moratín, en Pastrana (Guadalajara). La ONCE aportó
los mediadores de apoyo necesarios y el centro escolar aceptó el
reto. "La respuesta fue de quitarse el sombrero. Todos creyeron en
ella". Gennet lo corrobora: "Mis compañeros aprendieron el alfabeto
dactilológico para hablar y comunicarse conmigo. Fueron años
maravillosos". Ahora, tras pasar la criba de la selectividad, le da
vueltas a la especialidad de magisterio que desea estudiar. Duda
entre ser educadora social o especial. Lo que sí tiene claro es que
nunca pedirá a su inseparable mediadora que le haga chuletas. "Eso
nunca. Hacer trampas es ilegal y yo quiero conseguirlo todo, pero
solamente con mi propio esfuerzo".
El mundo según
Gennet
¿Qué es el mar?La
mejor definición es ajena a las palabras y las formas. "Fuerza,
sabor. La marea que me lleva. Las olas que me empujan. Una es
grande, la siguiente es pequeña", dice Gennet Corcuera, sordociega
y, quizá como consecuencia, mejor poeta que cualquiera de nosotros,
los aparentemente enteros.
¿Y
el otoño? "Las
hojas cayendo a mi alrededor mientras camino".
¿La
belleza? "Tocar
e imaginar a los demás".
¿Madrid? «Una
ciudad inmensa con muchísimas personas. Un lugar un poco sucio».
¿Los
cayucos? "Vienen
porque España está cerca".
¿África? "Una
obsesión. Guerra y destrucción. Dolor. Algo horrible y muy duro, tan
duro que prefiero apartarlo de mí, intentar olvidarlo".
Qué...
Sordoceguera. Incapacidad multisensorial que impide ver y oír.
Quién...
15 de cada 100.000 personas la sufren en los países desarrollados.
En España hay unos 6.000 afectados.
Cómo...
Congénita y adquirida. Hay más casos del segundo tipo (un 80% del
total de sordociegos). La causa principal es el síndrome de Usher,
enfermedad que deriva en sordoceguera.
Congénita...
Algunas infecciones víricas de la madre gestante pueden derivar en
el nacimiento de niños sordociegos. Sobre todo la meningitis, la
rubeola y la sífilis. También la toxoplasmosis puede ser una
enfermedad de riesgo.
El tacto...
Sólo este sentido permite que los sordociegos se comuniquen. Hablan
mediante el alfabeto dactilológico. También pueden leer en braille y
escribir con aparatos (Braille Lite) similares a pequeños terminales
de ordenador.
gentileza
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