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España
31.10.2006
El
primer divorciado gay pide 1.200 euros al mes a su ex marido.
Los primeros divorciados gays se volvieron a ver las caras ayer en
los tribunales. Tan iguales como las parejas heterosexuales, el
divorcio llega con conflictos y acusaciones.
Esta
vez fue en el Juzgado de Primera Instancia número 3. Allí, la
letrada de Joaquim Valdeoliva solicitó una indemnización de 30.000
euros a su ex marido y una pensión compensatoria, por el tiempo que
decida el juez, de 1.200 euros mensuales.
El motivo, tanto de la solicitud de la indemnización como de la
pensión, fue expuesto en la vista oral por el mismo Valdeoliva: “Nos
compramos el piso de Lleida al 50%. Ahora yo vivo allí, pero no
puedo pagar la hipoteca porque mi ex marido, Victoriano Moya, me ha
dejado absolutamente sin nada. Nunca me pagó el trabajo que hacía yo
en la empresa”. Valdeoliva explicó que también se encargaba de la
limpieza de la vivienda conyugal. “Nos íbamos a trabajar a las nueve
de la mañana, yo captaba pisos hasta las doce del mediodía, diseñaba
la publicidad, me encargaba de la revista y de la imprenta y
repartía los folletos”, aseguró Valdeoliva. Aun así, aseguró que
nunca le dieron de alta en la seguridad social porque “confiaba en
mi ex marido, que era el que se encargaba de la economía familiar”.
Luego fue el turno de Victoriano Moya, el cual aseguró que es socio
de diez agencias inmobiliarias (Valdeoliva tiene acciones en tres de
ellas), y aseguró que ninguna de ellas había dado beneficios y que
sus únicos ingresos son los percibidos de una nómina de 1.200 euros
de una sociedad limitada unipersonal. Después de estas aclaraciones,
Moya fue muy tajante respecto a su ex cónyuge: “Mi ex marido no
tenía ningún salario en la inmobiliaria porque él no trabajaba allí.
Joaquim venía alguna vez a verme a mí y a tomar café”. La letrada de
Valdeoliva fue tajante: “Mi cliente y su ex marido montaron una
empresa juntos y esa empresa se la ha quedado el señor Moya, por eso
solicitamos una indemnización de 30.000 euros. Además, solicitamos
una pensión compensatoria de 1.200 euros limitada en el tiempo que
decida el juez”.
Sin rastro de 273.000 euros de una caja fuerte y 3 cartillas
bancarias
La abogada de Valdeoliva preguntó a Victoriano Moya sobre la
existencia de una caja fuerte dentro de una entidad bancaria con más
de 273.000 euros. Moya negó la existencia de este dinero y más aún
la promesa verbal que contrajeron los entonces esposos cuando
aseguraron que la mitad de ese “tesoro” era de cada uno de ellos.
Moya también negó la existencia de tres cuentas bancarias conjuntas
a nombre de ambos: “Esas cartillas únicamente estaban a mi nombre”.
Lo que sí quedó claro en el juicio fueron los bienes comunes del
matrimonio, entre los cuales destacan dos pisos y un terreno. Los ex
cónyuges llegaron al acuerdo de que el piso de Lleida se lo quedara
Valdeoliva, mientras que el de Tarragona fuera a parar a Moya.
Con el terreno edificable, que no tiene sujeta ninguna hipoteca,
existente en les Borges Blanques, los letrados apuntaban a efectuar
lotes y dividirlo entre el ex matrimonio.
gentileza
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